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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://sociopolitica-romero.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Sociopol&#xED;tica</title><description>Estudios sociales y de pensamiento cr&#xED;tico contempor&#xE1;neos, preferentemente latinoamericanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dr. EDGARDO R. ROMERO FERN&#xC1;NDEZ&lt;br /&gt;Licenciado en Ciencias Pol&#xED;ticas y Master of Arts en Ciencias Filos&#xF3;ficas (Universidad V.I. Lenin, URSS, 1983) Doctor en Ciencias Filos&#xF3;ficas por la Universidad de la Habana, 1997. Postdoctor en Pensamiento Pol&#xED;tico latinoamericano por la Universidad Aut&#xF3;noma de Madrid. 2000. Profesor titular de Teor&#xED;a Sociopol&#xED;tica, Pensamiento Pol&#xED;tico latinoamericano, Filosof&#xED;a Pol&#xED;tica, Axiolog&#xED;a y Sociolog&#xED;a del Desarrollo.</description><link>https://sociopolitica-romero.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>La ciencia como elemento esencial del desarrollo en el contexto de la pol&#xED;tica integracionista latinoamericana.</title><link>https://sociopolitica-romero.blogia.com/2008/021302-la-ciencia-como-elemento-esencial-del-desarrollo-en-el-contexto-de-la-politica-integracionista-latinoamericana-.php</link><guid isPermaLink="true">https://sociopolitica-romero.blogia.com/2008/021302-la-ciencia-como-elemento-esencial-del-desarrollo-en-el-contexto-de-la-politica-integracionista-latinoamericana-.php</guid><description><![CDATA[<strong>La ciencia como elemento esencial del desarrollo en el contexto de la pol&iacute;tica integracionista latinoamericana. </strong><strong>Autores: Dr. Edgardo Romero Fern&aacute;ndez; Dr. Jaime Garc&iacute;a Ruiz; Dra. Josefina Chinea Guevara.</strong><strong><span>a)<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></strong><strong>Ciencia y Valores: La imprescindible dimensi&oacute;n axiol&oacute;gica del desarrollo.</strong>A nadie caben dudas que en pleno siglo XXI<span> la ciencia es el motor impulsor del desarrollo, pero ese desarrollo debe ser contextualizado, pues &eacute;l no est&aacute; desprovisto de una orientaci&oacute;n axiol&oacute;gica determinada y su simple invocaci&oacute;n no nos permite desentra&ntilde;ar cuales son las intenciones, de quien lo aclama, lo impulsa y lo defiende. As&iacute;, aunque muchas de las concepciones del desarrollo que conocemos se definen como universales, tienen un connotado car&aacute;cter clasista y representan los intereses de clases y grupos de poder espec&iacute;ficos<a name="_ftnref1" href="#_ftn1"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[1]</span></span></span></span></a>. Es por ello que la evaluaci&oacute;n de la pol&iacute;tica de impulso a la ciencia como elemento propiciador del desarrollo, tiene que orientarse por la determinaci&oacute;n del fomento de determinados valores, a partir de dicha pol&iacute;tica de apoyo a la ciencia, a la investigaci&oacute;n y a los atributos y elementos que les son inherentes, por tanto esa ser&aacute; la l&oacute;gica y el curso de nuestra explicaci&oacute;n.</span><span>&iquest;Cu&aacute;les son los valores que orientan el desarrollo que preferimos? La pregunta es evidentemente l&iacute;cita y por ello nos detendremos en algunas consideraciones sobre las relaciones axiol&oacute;gicas, que deben servir de referencia para entender nuestra l&oacute;gica. En su brillante ensayo <em>Hip&oacute;tesis para una teor&iacute;a marxista de los valores, </em>Agnes Heller plantea: &ldquo;Todo lo existente, (cosas, objetos en sentido epistemol&oacute;gico, actitudes, acciones, instituciones, procesos) puede tener contenido axiol&oacute;gico. Esas entidades funcionan como valores cuando hay una elecci&oacute;n que se dirige a ellas y es generalizable o ya generalizada.&rdquo;<a name="_ftnref2" href="#_ftn2"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[2]</span></span></span></span></a> Para Heller no hay dudas de que la ciencia, al igual que el arte y la filosof&iacute;a entre otros son valores, entre otras cosas porque propician la riqueza del genero humano, e incluso por ello adquieren la cualidad de valor universal<a name="_ftnref3" href="#_ftn3"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[3]</span></span></span></span></a>, pero lo que queremos destacar coincidiendo con Heller es el sentido electivo de la relaci&oacute;n axiol&oacute;gica, pues como ya apuntamos, el contenido axiol&oacute;gico del desarrollo aparece interpretado de modos muy diferentes por diversas escuelas y teor&iacute;as.</span><span>Max Weber como ide&oacute;logo del capitalismo se&ntilde;al&oacute; como valor supremo del mismo, la propiedad privada, su defensa y la postulaci&oacute;n del af&aacute;n de lucro como instrumento supremo del desarrollo. En su obra <em>La &eacute;tica protestante y el esp&iacute;ritu del capitalismo, </em>se&ntilde;ala: </span>&ldquo;<span>El ascetismo laico del protestantismo, podemos decir resumiendo, actuaba con la m&aacute;xima pujanza contra el goce despreocupado de la riqueza y estrangulaba el consumo, singularmente el de art&iacute;culos de lujo; pero, en cambio, en sus efectos psicol&oacute;gicos destru&iacute;a todos los frenos que la &eacute;tica tradicional pon&iacute;a a la aspiraci&oacute;n a la riqueza, romp&iacute;a las cadenas del af&aacute;n de lucro desde el momento que no solo lo legalizaba, sino lo consideraba como precepto divino.&rdquo;<a name="_ftnref4" href="#_ftn4"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[4]</span></span></span></span></a>Ese af&aacute;n de lucro es contrario a la idea de justicia social y al sentido de equidad que inspir&oacute; el proceso independentista en contra de la dominaci&oacute;n espa&ntilde;ola<span>&nbsp; </span>y los prop&oacute;sitos unificadores de Bol&iacute;var<a name="_ftnref5" href="#_ftn5"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[5]</span></span></span></span></a> y de tantos otros pr&oacute;ceres latinoamericanos, as&iacute; pues escoger una u otra v&iacute;a, uno u otro valor para orientar la pol&iacute;tica de desarrollo cient&iacute;fico en la regi&oacute;n tiene efectos muy diferentes. O sea la elecci&oacute;n de unos u otros valores para potenciar el desarrollo origina &ldquo;desarrollos&rdquo; diferentes y debemos ser capaces de identificar cual es el tipo de desarrollo que m&aacute;s conviene a nuestras sociedades, a nuestros pueblos.</span><span>Otro factor que incide en la interpretaci&oacute;n axiol&oacute;gica diferente del desarrollo es la concepci&oacute;n del desarrollo como proceso continuo o como proceso continuo y discontinuo a la vez. Para evolucionistas como Spencer, Comte y otros el asumir el desarrollo como proceso que siempre est&aacute; ocurriendo definitivamente significa renunciar a los cambios revolucionarios, a los saltos, a las transformaciones radicales en aras de alcanzar lo que parece imposible; para los revolucionarios al estilo de Marx la posici&oacute;n anti evolucionista indica que el desarrollo es resultado y no proceso y por tanto, hay que planificar con miras puestas en el gran salto, en lo que definitivamente hay que superar. La cuesti&oacute;n no es meramente de formas, pues si el avance en materia de ciencia se mide por el impacto que tiene esta actividad en el mejoramiento real de las condiciones de existencia del g&eacute;nero humano estamos en presencia de una ciencia humanista, ecologista, que propicia un desarrollo sostenible, mientras que si el avance de la ciencia se mide, por el numero de patentes, art&iacute;culos publicados en revista de punta, o nominaciones recibidas a los grandes premios internacionales </span>&ldquo;<span>establecidos&rdquo; estamos en presencia de una ciencia elitista.</span><span>Establecidos estos preceptos, nos ayudar&aacute; en nuestro an&aacute;lisis el recordar que valores sirvieron de sustento a los proyectos integracionistas latinoamericanos, para determinar si ellos han sido o no escogidos al planificar la pol&iacute;tica cient&iacute;fica de la Comunidad Andina de Naciones. En el resultado de investigaci&oacute;n presentado por nuestro equipo en 2004 se defin&iacute;an como valores fundacionales de la integraci&oacute;n latinoamericana los siguientes: emancipaci&oacute;n individual y colectiva; justicia social; equidad; independencia nacional; unidad latinoamericana; tolerancia a la pluriculturalidad; intransigencia hacia los intentos de dominaci&oacute;n y recolonizaci&oacute;n; identidad cultural latinoamericana<span>&nbsp; </span>y la propia integraci&oacute;n latinoamericana<a name="_ftnref6" href="#_ftn6"><span class="MsoFootnoteReference"><strong><span><span class="MsoFootnoteReference"><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[6]</span></strong></span></span></strong></span></a><strong>.</strong></span>Sin dudas, el fen&oacute;meno cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gico contempor&aacute;neo adopta tres dimensiones<a name="_ftnref7" href="#_ftn7"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[7]</span></span></span></span></a><span>&nbsp; </span>perfectamente identificadas<span>&nbsp; </span>por los responsables directos de los m&aacute;s importantes avances en el &aacute;rea. Estas tres dimensiones est&aacute;n relacionadas, en primer lugar, con la <strong>agilidad en la aplicaci&oacute;n de los resultados cient&iacute;ficos,</strong> lo que implica conciencia en sus autores de la importancia pr&aacute;ctica de ellos; asimismo, son igualmente conscientes del peligro que significan estas nuevas aplicaciones de invenciones que pudieran modificar, para bien o para mal, la estructura misma de la naturaleza y la sociedad actual. &nbsp;El pensamiento moderno ha abandonado por completo las posiciones contrarias a la relaci&oacute;n ciencia-sociedad y admite a la actividad cient&iacute;fica como responsable del surgimiento de posiciones filos&oacute;ficas que -bajo reglas epistemol&oacute;gicas propias- han delineado las estructuras sociales y pol&iacute;ticas asimiladas por el hombre en cada &eacute;poca.&nbsp;El devenir cient&iacute;fico -con ayuda del derecho como su instrumento m&aacute;s &uacute;til de protecci&oacute;n y seguridad- ha ido elaborando<span>&nbsp; </span>las estructuras econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y culturales en cada &eacute;poca hist&oacute;rica, con el est&iacute;mulo, el rechazo o la tolerancia de su entorno natural y social.&nbsp;Por ejemplo, el desarrollo de la biogen&eacute;tica hoy y las enormes posibilidades que ofrece la llamada ingenier&iacute;a gen&eacute;tica han generado una pl&eacute;yade de opiniones en contra de la aplicaci&oacute;n de los resultados cient&iacute;ficos en esta &aacute;rea, dado el peligro que representan -en primer lugar- para la conservaci&oacute;n de la especie humana en su ambiente natural y social. &nbsp;Aunque en general, los representantes de la ciencia gen&eacute;tica son conscientes del peligro que entra&ntilde;an los nuevos conocimientos, est&aacute;n convencidos &ndash;igualmente- que la ignorancia es mucho m&aacute;s peligrosa para el hombre que vive en sociedad. &nbsp;Las voces que se alzan en el mundo contra los estudios y aplicaciones de la biogen&eacute;tica buscan en el derecho un freno legal; sin embargo, en realidad, las nuevas biotecnolog&iacute;as solo pretenden<span>&nbsp; </span>encontrar, comprender y utilizar nuevas y viejas formas de vida. El reto para el hombre moderno, en este caso, es la decisi&oacute;n de desperdiciar o utilizar las reservas gen&eacute;ticas del planeta, y en consecuencia definir el alcance y significado de las acciones en tal sentido.&nbsp;La segunda dimensi&oacute;n en que se manifiesta el fen&oacute;meno cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gico contempor&aacute;neo se expresa en la <strong>preocupaci&oacute;n del cient&iacute;fico por la formaci&oacute;n del profesional que ayuda de una u otra manera a producir</strong>. El cient&iacute;fico &ndash;que en muchos casos, es adem&aacute;s, profesor universitario- colabora para formar un profesional que debe ser capaz de cumplir con la investigaci&oacute;n en un sentido de acoplamiento pr&aacute;ctico entre &eacute;sta y la realidad que lo circunda.Esta preocupaci&oacute;n educativa del profesional de la ciencia es consecuencia de la comprensi&oacute;n de su misi&oacute;n en la era de la econom&iacute;a del conocimiento. Es una preocupaci&oacute;n que nace de su conciencia &eacute;tica, pero que -en su pretensi&oacute;n de trascender- se convierte en <strong>educaci&oacute;n en valores a las nuevas generaciones de hombres de ciencia encargados de mantener en el tiempo el di&aacute;logo justo entre ciencia-tecnolog&iacute;a y sociedad</strong>. De ah&iacute; otra de las grandes preocupaciones del fen&oacute;meno cient&iacute;fico tecnol&oacute;gico moderno, relacionada con el modo de influir en su entorno para que tal di&aacute;logo sea justo. &nbsp;Resulta imprescindible tener presente, que la conciencia se forma en el hacer, para influir sobre ese hacer, determin&aacute;ndolo y regul&aacute;ndolo, llevando a la pr&aacute;ctica ideas creadoras que transforman la naturaleza, la sociedad y al propio hombre; sin embargo, no es posible olvidar que la conciencia resulta de un complejo de vivencias emocionales basadas en la comprensi&oacute;n que el hombre tiene de la responsabilidad moral ante la sociedad y que es resultado de una autoevaluaci&oacute;n del individuo de sus propios actos y de su comportamiento, determinada -en &uacute;ltima instancia- por su posici&oacute;n en la sociedad, sus condiciones de vida y su educaci&oacute;n. Estrechamente relacionada con el deber, la conciencia -como activa reacci&oacute;n del hombre en respuesta a las exigencias de la sociedad en que vive- constituye una poderosa fuerza interna de perfeccionamiento moral del ser humano. &nbsp;Esta es &ndash;entonces- la forma de influir, pot&eacute;nciense dentro de los procesos educativos los aspectos que tengan que ver con la comprensi&oacute;n de la responsabilidad moral del cient&iacute;fico en su relaci&oacute;n con su entorno a partir de los valores m&aacute;s significativos que han acompa&ntilde;ado el devenir del ser humano y se estar&aacute; asegurando el acople justo entre ciencia, tecnolog&iacute;a y sociedad.&nbsp;La tercera cuesti&oacute;n del fen&oacute;meno cient&iacute;fico moderno por su orden no deja de tener igual o mayor importancia que las tratadas. Si la conciencia del peligro y la educaci&oacute;n en valores resultan factores significativos para la ciencia de este siglo, <strong>la dimensi&oacute;n pol&iacute;tico-jur&iacute;dica</strong> del asunto no lo es menos.&nbsp;El cient&iacute;fico ha precisado del contacto con los poderes p&uacute;blico, primeramente por asunto de distribuci&oacute;n del financiamiento de la actividad cient&iacute;fica, y en adelante, por verse definitivamente involucrado en la toma de decisiones p&uacute;blicas en relaci&oacute;n con las pol&iacute;ticas estatales sobre el desarrollo de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, esencialmente a trav&eacute;s del hecho jur&iacute;dico.&nbsp;En todas las etapas de la construcci&oacute;n del sistema jur&iacute;dico se verifica la continua necesidad de tomar decisiones. Tomar decisiones significa introducir valores. Valores, asumidos a partir de consideraciones (leyes o teor&iacute;as) de orden cient&iacute;fico, filos&oacute;fico, &eacute;tico, antropol&oacute;gico y religioso que siendo<em> </em>pre y meta legales est&aacute;n presentes en la intencionalidad del sistema jur&iacute;dico como ordenador social que &eacute;ste es.&nbsp;He ah&iacute; el desaf&iacute;o para el derecho: la imprescindible manifestaci&oacute;n aut&oacute;ctona de su funci&oacute;n social en cada etapa hist&oacute;rica ha de considerar que la ciencia y la tecnolog&iacute;a merecen una pol&iacute;tica propia a partir de intereses y valores muy suyos.<span>&nbsp; </span>Erigi&eacute;ndose en raz&oacute;n de equilibrio, equidad y justicia<a name="_ftnref8" href="#_ftn8"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[8]</span></span></span></span></a> entre la actividad cient&iacute;fica y la sociedad, el derecho expresado en la norma jur&iacute;dica har&aacute; expl&iacute;cita la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica de la actividad cient&iacute;fico-t&eacute;cnica.&nbsp;Un ejemplo conocido de interferencia en el di&aacute;logo ciencia-sociedad son l<span>os derechos de propiedad intelectual, fundamento jur&iacute;dico de la sociedad del conocimiento tal como los concibe la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio, que se convierten en un elemento esencial dentro de las estrategias dirigidas a un mayor control de la comercializaci&oacute;n sobre los recursos gen&eacute;ticos, la diversidad biol&oacute;gica y los conocimientos asociados, lo cual se traduce en la destrucci&oacute;n de las comunidades agr&iacute;colas locales y su diversidad biol&oacute;gica y cultural. Todo esto lleva a la negaci&oacute;n de la soberan&iacute;a alimentaria, a la destrucci&oacute;n de la capacidad local para producir alimentos en forma sustentable y a la imposici&oacute;n de sistemas agroalimentarios industrializados y globalizados.</span>&nbsp;Una reflexi&oacute;n que interesa en este di&aacute;logo ciencia-sociedad est&aacute; contenida en la petici&oacute;n &ldquo;<em>Heidelberg&rdquo;</em>, que presentada por varios cient&iacute;ficos a los jefes de Estado, en la clausura del Foro de las Naciones Unidas en R&iacute;o de Janeiro en 1992, finaliz&oacute; con las siguientes palabras: <em>&ldquo;Los grandes demonios que asolan nuestra tierra son la ignorancia y la opresi&oacute;n; no la ciencia, la tecnolog&iacute;a y la industria, cuyos instrumentos, cuando est&aacute;n manejados adecuadamente, son herramientas indispensables de un futuro manejado por la humanidad, por ella misma y para ella misma, para superar los mayores problemas como el exceso de poblaci&oacute;n, el hambre y las enfermedades&rdquo;.</em><span>&nbsp;</span><span>En fin lo que se proyecte en materia de ciencia y t&eacute;cnica, asi como tambi&eacute;n en educaci&oacute;n o acci&oacute;n social, no puede estar divorciado de un modelo de desarrollo elegido para un pa&iacute;s determinado, teniendo en cuenta sus intereses, valores y cultura propia. </span><span>&nbsp;</span><span>La discusi&oacute;n es &ndash;entonces- cu&aacute;l es el rumbo pol&iacute;tico a tomar y con cu&aacute;les medios se hace efectiva tal direcci&oacute;n. Si bien la ciencia es la pr&aacute;ctica de una actividad profesional de car&aacute;cter universal, el rumbo que se elija deber&aacute; propender a:</span><span>a) estimular y fomentar mediante una adecuada financiaci&oacute;n la producci&oacute;n de conocimientos en los &aacute;mbitos m&aacute;s diversos, desde la f&iacute;sica y matem&aacute;ticas, a la paleontolog&iacute;a y las ciencias sociales, en el marco de los criterios internacionales de la actividad cient&iacute;fica;</span><span><span>&nbsp;</span>b) al desarrollo de las bases fundacionales del conocimiento de la realidad social, f&iacute;sica y biol&oacute;gica del espacio para el que se asume.</span><span>&nbsp;</span><span>Estos constituyen parte de los cimientos sobre los cuales construir un desarrollo cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gico aut&oacute;nomo libre de los vaivenes, lineamientos, criterios y condicionamientos emanados internacionalmente, y con posibilidades de integrarse y consolidarse a escala regional.</span><span>&nbsp;</span><span>Un modelo (o plan, o pol&iacute;tica cient&iacute;fica) trata, por un lado, de estimular e impulsar -con toda decisi&oacute;n- el crecimiento cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico (en todas las &aacute;reas del conocimiento) en el marco de la universalidad de la ciencia y criterios de car&aacute;cter internacional, y por otro, de contribuir a consolidar la actividad cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gica para el desarrollo de conocimientos y soluciones a las distintas y ricas problem&aacute;ticas socioculturales, f&iacute;sicas, biol&oacute;gicas, entre otras; y que -sin lugar a dudas- necesita perentoriamente de un sistema axiol&oacute;gico que le sustente y le marque el camino de hermanamiento con los principios humanos m&aacute;s nobles que han acompa&ntilde;ado el devenir del hombre.</span><span style="color: maroon">&nbsp;</span><strong>b) La integraci&oacute;n y el conocimiento cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico como factores del desarrollo end&oacute;geno en los pa&iacute;ses andinos. </strong>&nbsp;Los procesos integracionistas deben ser un veh&iacute;culo para potenciar el desarrollo end&oacute;geno de las naciones subdesarrolladas y no un fin en si mismo. Est&aacute; claro seg&uacute;n nuestro criterio que los modelos de desarrollo industrial por sustituci&oacute;n de importaciones y m&aacute;s recientemente el neoliberal han sido impuestos<a name="_ftnref9" href="#_ftn9"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[9]</span></span></span></span></a> desde afuera en respuesta a los intereses de los pa&iacute;ses centrales. Con ello los esquemas de integraci&oacute;n de la regi&oacute;n han quedado atrapados en la l&oacute;gica y subordinados a los intereses del gran capital transnacional.<strong></strong>&nbsp;Las<span>&nbsp; </span>instituciones integracionistas en Am&eacute;rica Latina y el Caribe que surgen a partir de la segunda mitad del Siglo XX son resultado, por un lado, de las influencias del pensamiento neocl&aacute;sico o neoliberal sobre la integraci&oacute;n que postula la liberalizaci&oacute;n del comercio (la eliminaci&oacute;n de aranceles y otros obst&aacute;culos al comercio) y por otro lado, &ldquo;las teor&iacute;as del desarrollo y modernizaci&oacute;n &ndash; elaboradas por la CEPAL correspondiente a la escuela estructuralista dirigista &ndash; y la Teor&iacute;a de la dependencia&rdquo;<a name="_ftnref10" href="#_ftn10"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[10]</span></span></span></span></a>. <strong></strong>&nbsp;La teor&iacute;a cepaliana y su m&aacute;ximo representante &ndash; Ra&uacute;l Prebisch &ndash; orientaba su cr&iacute;tica a la teor&iacute;a cl&aacute;sica del comercio internacional y sosten&iacute;a que &ldquo;la &uacute;nica soluci&oacute;n para lograr el progreso econ&oacute;mico era la industrializaci&oacute;n&rdquo;<a name="_ftnref11" href="#_ftn11"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[11]</span></span></span></span></a>. Esta concepci&oacute;n prevaleci&oacute; en el pensamiento y la acci&oacute;n Latinoamericana durante los a&ntilde;os 50 y parte de los 60. Con el fracaso del modelo de desarrollo sustentado en la industrializaci&oacute;n por sustituci&oacute;n de importaciones aparece la alternativa de la integraci&oacute;n.&nbsp;A partir de la segunda mitad de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 60 &ldquo;se comienza a desarrollar un pensamiento cr&iacute;tico tanto de la `Teor&iacute;a del desarrollo o modernizaci&oacute;n &uml; como de la Teor&iacute;a desarrollista cepaliana. Este nuevo enfoque se conoce con el nombre de Teor&iacute;a de la dependencia &ndash; cuyo padre fundador es Fernando Enrique Cardoso. Otros exponentes importantes lo han constituido: Theotonio Dos Santos, Andr&eacute; Gonder Frank, Samir Amin, Octavio Ianni, Darcy Ribeiro, Ruy Mauro Marini, Marcos Kaplan, Celso Furtado y Vania Bambirra&rdquo;<a name="_ftnref12" href="#_ftn12"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[12]</span></span></span></span></a> .&nbsp;As&iacute;, bajo estas corrientes de pensamiento es que se fundan la Asociaci&oacute;n Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) mediante al tratado de Montevideo en 1960 y derivada luego en la Asociaci&oacute;n Latinoamericana de Integraci&oacute;n (ALADI); el Pacto Andino mediante el acuerdo de Cartagena en 1969, el Mercado Com&uacute;n Centroamericano (MCCA) y la Asociaci&oacute;n Caribe&ntilde;a de Libre Comercio (CARIFT), transformado despu&eacute;s en Mercado Com&uacute;n del Caribe (CARICOM).&nbsp;La educaci&oacute;n, la elevaci&oacute;n de los conocimientos, as&iacute; como la producci&oacute;n cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica son momentos esenciales de la dimensi&oacute;n social del desarrollo y la integraci&oacute;n para las sociedades Latinoamericanas, al convertirse cada vez m&aacute;s en un factor de elevaci&oacute;n de la eficiencia de la producci&oacute;n y generadores de riqueza y bienestar. La elevaci&oacute;n de los niveles de educaci&oacute;n y la producci&oacute;n de conocimientos &ndash; ciencia y tecnolog&iacute;a &ndash; &ldquo;crea una segunda conexi&oacute;n directa&hellip; con la productividad, y los determinantes<span>&nbsp; </span>del capital humano, es decir, la educaci&oacute;n, la cultura y la salud&rdquo;<a name="_ftnref13" href="#_ftn13"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[13]</span></span></span></span></a> .&nbsp;Con el estancamiento de la ALALC, el Pacto Andino le dio un papel preponderante a la cooperaci&oacute;n en el &aacute;rea de los Acuerdos de Complementaci&oacute;n Industrial iniciadazos por la primera y crea un conjunto de Mecanismos de Programaci&oacute;n Industrial. Estos toman dos divisiones fundamentales:&ldquo;1. Programas de Racionalizaci&oacute;n de la Industria existente (PRI).<span>2.<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>Programas Sectoriales de Desarrollo Industrial (PSDI) para programar las nuevas inversiones&rdquo;<a name="_ftnref14" href="#_ftn14"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[14]</span></span></span></span></a>.&nbsp;La programaci&oacute;n industrial elabor&oacute; propuestas para sectores como el Petroqu&iacute;mico, Metal&uacute;rgico, Automotriz, Sider&uacute;rgico, El&eacute;ctrico, la Comunicaciones, la Qu&iacute;mica, Farmoqu&iacute;mico y Fertilizantes. Sin embargo, le asign&oacute; el &ldquo;rol centro al sector privado&rdquo;<a name="_ftnref15" href="#_ftn15"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[15]</span></span></span></span></a>. Pero para este sector privado era trascendental los mercados externos y adem&aacute;s, la presencia las Empresas Transnacionales era preponderante. En los pa&iacute;ses del Pacto Andino la Programaci&oacute;n Industrial se concentr&oacute; en los sectores de mayor presencia transnacional por lo que los beneficios que pod&iacute;a aportar la integraci&oacute;n en el &aacute;rea de la ciencia y la tecnolog&iacute;a quedaron dependiendo de las Empresas Transnacionales, las cuales determinaban quienes se integraban, como lo har&iacute;an, en beneficio de qui&eacute;n y no en funci&oacute;n del desarrollo de las naciones Andinas que se integraban.<a name="_ftnref16" href="#_ftn16"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[16]</span></span></span></span></a>.&nbsp;En las condiciones de los pa&iacute;ses<span>&nbsp; </span>del Pacto Andino, basados en un modelo de desarrollo capitalista transnacionalizado, el conocimiento cient&iacute;fico y la tecnolog&iacute;a<span>&nbsp; </span>y su introducci&oacute;n se encuentran subordinados a la maximizaci&oacute;n de la ganancia y en funci&oacute;n de la competitividad y no del desarrollo y el bienestar. Su car&aacute;cter privado y monop&oacute;lico crea &ldquo;barreras de propiedad intelectual y barreras t&eacute;cnicas concentrando cada vez m&aacute;s y en menos manos<span>&nbsp; </span>los dispositivos de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica; todo lo cual va generando enormes costos de transacci&oacute;n y contradicciones en el proceso de circulaci&oacute;n y recombinaci&oacute;n de los conocimientos; que acabar&aacute;n convirti&eacute;ndose en una barrera del progreso tecnol&oacute;gico mismo&rdquo;<a name="_ftnref17" href="#_ftn17"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[17]</span></span></span></span></a>.&nbsp;En &ldquo;los pa&iacute;ses del Pacto Andino, 513 filiales de empresas de los Estados Unidos que operaban al final del decenio de 1960 (cuando se concert&oacute; el Pacto), 362 ten&iacute;an compa&ntilde;&iacute;as afiliadas en, al menos, otros pa&iacute;ses miembros, y 252 en dos de ellos como m&iacute;nimo. De manera an&aacute;loga, en 1973 las 437 empresas matrices extranjeras con 768 filiales en la Argentina ten&iacute;an 2109 filiales similares en los dem&aacute;s pa&iacute;ses miembros de la ALALC&rdquo;<a name="_ftnref18" href="#_ftn18"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[18]</span></span></span></span></a>.&nbsp;En cuanto a las Inversiones Econ&oacute;micas Directas (IED) en Am&eacute;rica Latina, las Empresas Transnacionales de la Uni&oacute;n Europea (UE) tomaron el mando desplazando a Estados Unidos en 1998. En esta fecha la UE realiza IED en Am&eacute;rica Latina por un monto de 29 045 Millones de d&oacute;lares, mientras que Estados Unidos alcanza invertir 16 697 Millones de d&oacute;lares<a name="_ftnref19" href="#_ftn19"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[19]</span></span></span></span></a>. La misma fuente se&ntilde;ala adem&aacute;s, que el inter&eacute;s de las transnacionales europeas ha estado localizado fundamentalmente en tres direcciones:<span style="font-family: Symbol"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;"> </span></span></span>&ldquo;El acceso a los mercados de servicios y manufacturas en los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica del Sur.<span style="font-family: Symbol"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;"> </span></span></span>La b&uacute;squeda de una plataforma de exportaci&oacute;n en M&eacute;xico para acceder al mercado de Am&eacute;rica del Norte, principalmente EEUU.<span style="font-family: Symbol"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;"> </span></span></span>El acceso a los recursos naturales (hidrocarburos, entre otros) en los pa&iacute;ses andinos&rdquo;<a name="_ftnref20" href="#_ftn20"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[20]</span></span></span></span></a>.&nbsp;Como se aprecia en la tabla No. 1, el inter&eacute;s de las IED no es la transferencia de conocimientos cient&iacute;ficos y de nuevas tecnolog&iacute;as que propicie el desarrollo, sino el acceso a los mercados y a los recursos naturales. As&iacute;, la transferencia cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica no se convierte en un factor facilitador de la integraci&oacute;n; sino m&aacute;s bien desintegrador,<span>&nbsp; </span>y el desarrollo sigue siendo dependiente y desvinculado de las necesidades sociales, productivas que propicien el incremento de la calidad de vida de las naciones miembros.<strong>&nbsp;</strong><strong>&nbsp;</strong><strong>&nbsp;</strong><strong>&nbsp;</strong><strong>&nbsp;</strong><strong>Importaci&oacute;n de Bienes de Capital </strong><strong>Fuente. </strong>Revista del Banco Nacional de Cuba<strong></strong><strong>Tabla No</strong>. 1. Uni&oacute;n Europea: IED en Am&eacute;rica Latina por subregiones, de destino. 1992 &ndash; 2000. (en Millones de d&oacute;lares y porcentaje). <table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0" width="607" class="MsoTableGrid" style="width: 455.4pt; border-collapse: collapse; border: medium none"><tbody><tr><td width="151" valign="top" style="padding-right: 5.4pt; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; width: 4cm; padding-top: 0cm; background-color: transparent; border: windowtext 1pt solid">Regiones</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: windowtext 1pt solid; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">1992</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: windowtext 1pt solid; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">1995</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: windowtext 1pt solid; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">1998</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: windowtext 1pt solid; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">2000</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: windowtext 1pt solid; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">1992/2000(%)</td></tr><tr><td width="151" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: windowtext 1pt solid; width: 4cm; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">Am&eacute;rica del Sur</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">1893</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">3986</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">25835</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">31563</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">87.7</td></tr><tr><td width="151" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: windowtext 1pt solid; width: 4cm; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent"><span style="font-family: Symbol"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span>MERCOSUR</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">1147</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">2267</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">24033</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">23176</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">66.5</td></tr><tr><td width="151" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: windowtext 1pt solid; width: 4cm; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent"><span style="font-family: Symbol"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp; </span></span></span>Comunidad Andina</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">693</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">1200</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">23</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">7598</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">13.9</td></tr><tr><td width="151" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: windowtext 1pt solid; width: 4cm; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent"><span style="font-family: Symbol"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp; </span></span></span>CAN, % de Am&eacute;rica del Sur</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">36.6</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">30.1</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">0.0</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">24.0</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">&nbsp;</td></tr><tr><td width="151" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: windowtext 1pt solid; width: 4cm; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">M&eacute;xico</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">361</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">1462</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">1572</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">2408</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">8.3</td></tr><tr><td width="151" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: windowtext 1pt solid; width: 4cm; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">Am&eacute;rica Central</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">388</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">-796</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">1638</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">1249</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">4.0</td></tr><tr><td width="151" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: windowtext 1pt solid; width: 4cm; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">Total Am&eacute;rica Latina</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">1477</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">4652</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">29045</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">35220</td><td width="91" valign="top" style="border-right: windowtext 1pt solid; padding-right: 5.4pt; border-top: #ece9d8; padding-left: 5.4pt; padding-bottom: 0cm; border-left: #ece9d8; width: 68.4pt; padding-top: 0cm; border-bottom: windowtext 1pt solid; background-color: transparent">100.0</td></tr></tbody></table><strong><span style="color: maroon">&nbsp;</span></strong>Las pol&iacute;ticas que rigen la coordinaci&oacute;n del accionar cient&iacute;fico<span> hacen referencia a la<span>&nbsp; </span>necesaria coordinaci&oacute;n y cooperaci&oacute;n en la actividad cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica<span>&nbsp; </span>entre investigadores e instituciones<span>&nbsp; </span>de distintos pa&iacute;ses, como v&iacute;a para alcanzar el crecimiento econ&oacute;mico, pero olvidan al ser humano como<span>&nbsp; </span>principal actor y consumidor de la propia ciencia y tecnolog&iacute;a, ser humano que est&aacute; insertado en una sociedad hist&oacute;rica y concreta y que en mucho de los casos no tiene posibilidades reales para acceder a dichos adelantos, por no poseer el poder adquisitivo para ello, m&aacute;s a&uacute;n las asimetr&iacute;as entre el desarrollo de los diferentes pa&iacute;ses suscriptores de los diferentes documentos de cooperaci&oacute;n son ignoradas y no porque no se declare en los documentos y se esboze en las pol&iacute;ticas, sino porque no se realizan acciones concretas para revertir la asimetr&iacute;a y pasar de cooperaci&oacute;n entre iguales<span>&nbsp; </span>(que no lo son) a cooperaci&oacute;n solidaria en donde unos en ciertos aspectos tendr&aacute;n que poner m&aacute;s que otros, es as&iacute;, como la distribuci&oacute;n m&aacute;s equitativa de los adelantos de la ciencia y la tecnolog&iacute;a deber&iacute;a ser el medidor real<span>&nbsp; </span>de el valor justicia en el &aacute;mbito de la ciencia respecto a los proceso de integraci&oacute;n latinoamericana. La mera informaci&oacute;n o el acceso a esta no generan conocimiento, sino que muchas veces genera incomprensi&oacute;n, estigmatiza negativamente al sujeto que no comprende y lo margina del proceso de desarrollo. Por tanto la coordinaci&oacute;n y la cooperaci&oacute;n en el plano de la ciencia y la tecnolog&iacute;a deben articularse con valores como solidaridad, conciencia c&iacute;vica y participaci&oacute;n popular por solo mencionar algunos.</span><strong><span style="color: maroon">&nbsp;</span></strong><strong>c) Dimensi&oacute;n pol&iacute;tico-jur&iacute;dica de la ciencia y la tecnolog&iacute;a en el MERCOSUR</strong>.<span>&nbsp;</span><span>La inserci&oacute;n en el comercio internacional, con capacidad de incorporar alto valor agregado y competitividad, depende cada vez m&aacute;s de la capacidad de innovaci&oacute;n de empresas que, nutridas del conocimiento cient&iacute;fico, se transformen en locomotoras del crecimiento. Ello supone crearles fuentes de financiamiento, reproduciendo la sinergia entre empresa, universidad y gobierno necesaria para ello.</span><span>&nbsp;</span>El proceso de integraci&oacute;n del MERCOSUR, m&aacute;s all&aacute; de los logros a nivel de comercio, ha tenido dificultades en la coordinaci&oacute;n de pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas y en la definici&oacute;n de aspectos comerciales frente a las importaciones de terceros pa&iacute;ses lo que se vincula al establecimiento del Arancel Externo Com&uacute;n. Las diferentes modalidades de intervenci&oacute;n estatal en las agriculturas de los pa&iacute;ses: subsidios, cr&eacute;ditos, restricciones arancelarias y no arancelarias, pr&aacute;cticas desleales de comercio y otras, han sido motivo de disputas y conflictos que han actuado como factor en contra de la existencia de una pol&iacute;tica regional que favoreciera la competitividad de la regi&oacute;n en los mercados mundiales. Ello no ha favorecido la integraci&oacute;n de las cadenas exportadoras entre pa&iacute;ses, que en la actualidad operan en muchos casos como cadenas nacionales, siendo evidente que a medida que se progrese en la definici&oacute;n de pol&iacute;ticas comunes, se estar&aacute; creando el entorno necesario para el desarrollo de cadenas productivas regionales.&nbsp;En conclusi&oacute;n, como respuesta a los cambios externos derivados de la globalizaci&oacute;n, a la profundizaci&oacute;n del proceso de integraci&oacute;n en el MERCOSUR y a la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de apertura, comienza a conformarse un sector industrial regional caracterizado por un incremento extraordinario del comercio dentro del bloque, por un crecimiento de comercio de agroalimentos entre el MERCOSUR y el resto del mundo y por importantes flujos de inversiones entre pa&iacute;ses, que con diferentes objetivos se posicionan en la regi&oacute;n. Las demandas tecnol&oacute;gicas derivadas del nuevo escenario competitivo, determinan nuevas exigencias para los sistemas de innovaci&oacute;n.&nbsp;La formaci&oacute;n de mercados comunes y la integraci&oacute;n regional, al provocar cambios en las estrategias competitivas del sistema industrial, implican tambi&eacute;n modificaciones en la forma en que se organizan y ejecutan las actividades de ciencia, tecnolog&iacute;a e innovaci&oacute;n.&nbsp;La globalizaci&oacute;n y la regionalizaci&oacute;n apuntan a que los procesos estructurantes de la econom&iacute;a, de la tecnolog&iacute;a y de la informaci&oacute;n est&eacute;n interligados &ndash;lo que refuerza la ocurrencia de redes de innovaci&oacute;n, introduciendo as&iacute; un dinamismo flexible que requiere coordinaci&oacute;n.&nbsp;Los actores involucrados con la ciencia, la tecnolog&iacute;a y la innovaci&oacute;n tienen por lo menos tres grandes desaf&iacute;os: saber gerenciar los beneficios intangibles, como el aprendizaje y el conocimiento t&aacute;cito; saber organizar estructuras de cooperaci&oacute;n, lo que ha sido hecho por la organizaci&oacute;n de redes; y cultivar las competencias por medio de la b&uacute;squeda de eficiencia y de mayor capacitaci&oacute;n t&eacute;cnico-cient&iacute;fica y organizacional. O sea, lo que se destaca son los aspectos de gesti&oacute;n del aprendizaje<a name="_ftnref21" href="#_ftn21"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[21]</span></span></span></span></a> y de las competencias relacionadas<a name="_ftnref22" href="#_ftn22"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[22]</span></span></span></span></a>.&nbsp;Las condiciones de construcci&oacute;n de competencias (referidas a capacidades) y de desarrollo de capacitaci&oacute;n (proceso de aprendizaje) influyen en la direcci&oacute;n del cambio t&eacute;cnico. Siendo as&iacute;, el conocimiento no es completamente transferible, o sea, no puede ser integralmente codificable. Hay elementos relativos a la pr&aacute;ctica del conocimiento que est&aacute;n ligados a las habilidades y al conocimiento t&aacute;cito espec&iacute;fico. De esta forma, la competencia se vuelve elemento esencial al permitir poner en pr&aacute;ctica procedimientos para resolver problemas, para capacitar la utilizaci&oacute;n de conocimientos externos, para crear, dominar y desarrollar tecnolog&iacute;as y procesos/productos, para una mejor comprensi&oacute;n de la demanda de consumidores y usuarios y posibilitar una mayor interacci&oacute;n entre &eacute;stos. Esa comprensi&oacute;n din&aacute;mica del proceso de innovaci&oacute;n es de extrema importancia para agencias de fomento y de promoci&oacute;n de actividades cooperativas, pues permite estructurar pol&iacute;ticas para el &aacute;rea de ciencia y t&eacute;cnica que enfaticen la cuesti&oacute;n del aprendizaje y de la construcci&oacute;n de la capacitaci&oacute;n y de competencias.&nbsp;Considerar el papel de la ciencia y de la tecnolog&iacute;a como estrat&eacute;gico en el proceso competitivo significa articular formas m&aacute;s eficientes y efectivas de hacer investigaci&oacute;n y desarrollo. En ese sentido, la cooperaci&oacute;n apunta a una mayor efectividad, es preciso utilizar sus ventajas.&nbsp;Ciencia y tecnolog&iacute;a son end&oacute;genas al sistema econ&oacute;mico<a name="_ftnref23" href="#_ftn23"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[23]</span></span></span></span></a> y las innovaciones tecnol&oacute;gicas son necesariamente construidas por &ldquo;colectivos&rdquo;<a name="_ftnref24" href="#_ftn24"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[24]</span></span></span></span></a>. La utilizaci&oacute;n del concepto de redes permite vinculaciones y relaciones entre cuestiones habitualmente separadas como investigaci&oacute;n b&aacute;sica y aplicada; bienes p&uacute;blicos y bienes privados.&nbsp;Las redes y los sistemas de innovaci&oacute;n no se organizan seg&uacute;n una l&oacute;gica de bienes p&uacute;blicos y bienes privados, sino seg&uacute;n una divisi&oacute;n de competencias esenciales, en una divisi&oacute;n de tareas que coordina el proceso innovativo desde sus componentes cient&iacute;ficos m&aacute;s b&aacute;sicos hasta las fases de desarrollo del producto o servicio, llegando a la comercializaci&oacute;n y a la distribuci&oacute;n. En esta situaci&oacute;n, lo que m&aacute;s se destaca es la capacidad de los agentes comprometidos en producir los resultados esperados para que la red o el sistema funcionen y alcance sus objetivos. Cualquier consorcio o red, al ser organizado, define los derechos de propiedad para todos sus participantes, inclusive los de naturaleza p&uacute;blica/estatal.<span>&nbsp;</span><span>La inserci&oacute;n en el comercio internacional, con capacidad de incorporar alto valor agregado y competitividad, depende cada vez m&aacute;s de la capacidad de innovaci&oacute;n de empresas que, nutridas del conocimiento cient&iacute;fico, se transformen en locomotoras del crecimiento. Ello supone crearles fuentes de financiamiento. </span><span>&nbsp;</span><span>Brasil es el primer pa&iacute;s latinoamericano que alcanz&oacute; la ansiada meta del 1% de inversi&oacute;n del PBI en investigaci&oacute;n y desarrollo: 1,04% en 2000. Este &iacute;ndice se considera la frontera entre los pa&iacute;ses que empiezan a desarrollarse y los de econom&iacute;as d&eacute;biles. El promedio de inversi&oacute;n europea es de casi 2%, mientras los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados se acercan al 3% y lo superan. La media latinoamericana es baja: 0,6%. La Argentina nunca sobrepas&oacute; el 0,45% y ahora descendi&oacute; al 0,33%. Los otros miembros del Mercosur invierten menos: Uruguay, el 0,22% y Paraguay el 0,1% de sus PBI. Chile, mucho m&aacute;s: 0,6%, detr&aacute;s de Brasil. </span><span>&nbsp;</span><span>Brasil invierte m&aacute;s de US$ 6200 millones por a&ntilde;o en I+D y la Argentina unos US$ 400 millones, cifra que, a modo de ejemplo, este a&ntilde;o aportar&aacute;n solamente los fondos sectoriales en Brasil. Los otros pa&iacute;ses del Mercosur invierten poco: Uruguay US$ 32 millones, Paraguay US$ 5 millones y Chile US$ 400 millones.</span><span>El sector empresarial brasile&ntilde;o invert&iacute;a el 12% del total anual de I+D y ahora lleg&oacute; al 42%, con m&aacute;s de US$ 2500 millones. Por eso sus exportaciones crecen y llegan casi a US$ 90.000 millones por a&ntilde;o, tres veces m&aacute;s que la Argentina. En Argentina, el sistema de ciencia y t&eacute;cnica no est&aacute; conectado con la industria, que s&oacute;lo invierte el 20% del total anual en investigaci&oacute;n y desarrollo. En Uruguay la propensi&oacute;n innovadora tambi&eacute;n es baja y en Paraguay, nula. En Chile la inversi&oacute;n privada llega al 33% del total. </span><span>La Argentina s&oacute;lo exporta un 14% de alto valor agregado. En un trabajo publicado por la Universidad Cat&oacute;lica Argentina (2003), Elvio Baldinelli propone una meta para reducir el desempleo y afrontar la deuda: exportar US$ 70.000 millones en 2010, lo que significar&iacute;a un incremento a una tasa anual acumulada del 14%. Agrega que dicha meta es inalcanzable por los medios tradicionales, pues no podemos duplicar las cosechas, el petr&oacute;leo y otros bienes primarios. Concluye que hay que innovar a trav&eacute;s de la inversi&oacute;n en I+D, para lograr mayor valor agregado. Sachs</span><a name="_ftnref25" href="#_ftn25"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[25]</span></span></span></span></span></a><span> da en la clave: &ldquo;La Argentina est&aacute; empantanada en las exportaciones tradicionales. Mucho de esto se origina en la baja inserci&oacute;n de la ciencia y la t&eacute;cnica&rdquo;. </span><span>En Argentina hay unas 900.000 empresas, de las que s&oacute;lo 12.000 exportan. Un gigante adormecido, con elevad&iacute;simas protecciones arancelarias que generan una industria sin competitividad, que vende a un mercado interno cautivo. Brasil, en cambio, al optar por la innovaci&oacute;n, ascendi&oacute; al puesto 57 del ranking de competitividad publicado por el Foro Econ&oacute;mico Mundial en el 2004 La Argentina est&aacute; en el puesto 74. </span><span>La Reuni&oacute;n de Ciencia, tecnolog&iacute;a y sociedad de Noviembre del 2004 en Argentina demostr&oacute; que </span>l<span>a globalizaci&oacute;n tal como est&aacute; planteada no es el camino deseable, pues genera mucha riqueza, pero a costa de la marginaci&oacute;n y el empobrecimiento de las mayor&iacute;as. Por esto, es que el desaf&iacute;o que se le plantean a los pa&iacute;ses latinoamericanos pasa por la posibilidad de ampliar el acceso de la sociedad a la ciencia y la tecnolog&iacute;a. All&iacute; dijo el Ministro de </span><span>&nbsp;</span>Educaci&oacute;n, Ciencia y Tecnolog&iacute;a, Daniel Filmus, de Argentina:<span>&nbsp;</span><span>&ldquo;Nuestros pa&iacute;ses est&aacute;n en condiciones de dar este debate&rdquo;, porque &ldquo;el objetivo no es s&oacute;lo crear conocimiento, sino c&oacute;mo poner el conocimiento creado al servicio de las grandes mayor&iacute;as. Entonces, lo que vamos a discutir en este encuentro es c&oacute;mo va a vivir nuestro pueblo en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas&rdquo;</span><a name="_ftnref26" href="#_ftn26"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[26]</span></span></span></span></span></a><span>Por su parte, el ministro Ciencia y T&eacute;cnica del Brasil, Eduardo Campos, subray&oacute; la importancia estrat&eacute;gica que tiene la ciencia y la tecnolog&iacute;a en el proceso de integraci&oacute;n regional para concretar el objetivo de consolidar &ldquo;una nueva sociedad basada en el conocimiento&rdquo;. &ldquo;Queremos que la ciencia y la tecnolog&iacute;a sean la fuerza inductora para el proceso de integraci&oacute;n. Estoy seguro que juntos podremos conseguir los objetivos planteados para el desarrollo&rdquo;, afirm&oacute;. </span><span>La Reuni&oacute;n &ldquo;Ciencia, Tecnolog&iacute;a y Sociedad&rdquo; tuvo el objetivo de difundir a la comunidad, los avances cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos m&aacute;s recientes y mostrar de forma comprensible c&oacute;mo el conocimiento contribuye al desarrollo cultural, econ&oacute;mico y social de nuestros pa&iacute;ses. Algunas de las tem&aacute;ticas abordadas por los especialistas fueron: Salud Humana, Biotecnolog&iacute;a, Cambio Clim&aacute;tico, Fuentes de Energ&iacute;a, Tecnolog&iacute;a de la Informaci&oacute;n y las Comunicaciones, Ciencias Espaciales, Sociales y Humanidades, entre otras. Se discutieron tambi&eacute;n temas de pol&iacute;tica cient&iacute;fica de la regi&oacute;n, como el financiamiento de la ciencia, la &eacute;tica, la relaci&oacute;n con los medios y la transferencia de tecnolog&iacute;a a la industria nacional y regional.</span><span>En su formulaci&oacute;n jur&iacute;dica la ciencia en el MERCOSUR pasa por un per&iacute;odo de armonizaci&oacute;n de las legislaciones nacionales vigentes en cada estado miembro y en ese sentido el mayor de los logros ha sido la aprobaci&oacute;n por el Consejo del Mercado Com&uacute;n del Protocolo de Armonizaci&oacute;n de Normas sobre Propiedad Intelectual en el Mercosur, en Materia de Marcas Indicaciones de Procedencia y Denominaciones de Origen como decisi&oacute;n n&uacute;mero 8/95.</span><span>Ante la problem&aacute;tica planteada en el Mercosur por la circulaci&oacute;n de bienes y servicios entre Estados que presentan diferencias en los reg&iacute;menes jur&iacute;dicos de protecci&oacute;n de la propiedad intelectual y la concreci&oacute;n de los nuevos t&eacute;rminos de protecci&oacute;n internacional en el marco de la OMC, opt&oacute; por implementar un sistema de armonizaci&oacute;n del derecho de marcas. El mismo deber&aacute; ser implementado por cada Estado de los pa&iacute;ses integrados, en su esfera interna. Para ello se elabor&oacute; un documento que busc&oacute; aunar las diversas existencias entre las legislaciones e intereses de los Estados Partes, siguiendo las previsiones org&aacute;nicas del Tratado de Asunci&oacute;n. Por Resoluci&oacute;n 25/92 se cre&oacute; la Comisi&oacute;n de Propiedad Intelectual en el &aacute;mbito del Subgrupo 7.3.Su labor termin&oacute; a fines de 1994 con la aprobaci&oacute;n de un Acuerdo de armonizaci&oacute;n de Normas sobre Propiedad Intelectual en el Mercosur, como Recomendaci&oacute;n 7/94 del Subgrupo 7. El CMC aprob&oacute; dicho documento como Decisi&oacute;n 8/95 .Este Protocolo se elabor&oacute; en base al estudio de las legislaciones de los estados parte, las disposiciones del Convenio de Par&iacute;s y el ADPIC. En Uruguay se aprob&oacute; por ley 17052 de 14 de diciembre de 1998, que consta con la aprobaci&oacute;n paraguaya desde 1996.</span><span>Para tratar de evaluar la dimensi&oacute;n pol&iacute;tico jur&iacute;dica en Ciencia y t&eacute;cnica en el Merco Sur teniendo como patr&oacute;n los valores formulados como fundacionales del movimiento integrador latinoamericano y que han sido descripto <em>up supra,</em> ser&aacute; necesario confrontarlos tanto en el plano objetivo, subjetivo e institucional en que se desenvuelven los actos pol&iacute;tico-jur&iacute;dicos sobre ciencia y t&eacute;cnica en el &aacute;rea.</span><span>Indiscutiblemente los valores fundacionales est&aacute;n concebidos como pilares de los actos pol&iacute;ticos integradores de la ciencia y t&eacute;cnica en el MERCOSUR, est&aacute;n igualmente en la subjetividad individual y colectiva de los pueblos que conforman el area, pero sin dudas entran en contradicci&oacute;n con la dimensi&oacute;n jur&iacute;dica de estas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sobre ciencia y tecnolog&iacute;a.</span><span>Son los asuntos referidos a la organizaci&oacute;n y estructuraci&oacute;n de la propiedad industrial, de la propiedad intelectual, es la legislaci&oacute;n de marcas y patentes dispuesta por la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio la que impone c&aacute;nones de funcionamiento para los pa&iacute;ses del sur que no permiten a las pol&iacute;ticas &ndash;por muy humanistas que sean en su formulaci&oacute;n- ordenar una acci&oacute;n de ciencia y tecnolog&iacute;a en la regi&oacute;n que potencie la industria y los productos de la zona en coherencia espec&iacute;fica con un desarrollo sostenible que procure por todos los medios el mantenimiento de los ecosistemas propios y evite las agresiones al ambiente.</span><span>Los mecanismos jur&iacute;dicos que acompa&ntilde;an la armaz&oacute;n de la econom&iacute;a del conocimiento que mueve hoy al mundo, est&aacute;n totalmente desprovistos de un sistema de valores que potencie el desarrollo humano sostenible, m&aacute;s bien esos valores se encuentran en total dependencia del mercado despiadado y orientado por completo a la b&uacute;squeda de ganancia.</span><span>Axiolog&iacute;a y derecho se han divorciado definitivamente en esta era del conocimiento y los problemas comenzaron el d&iacute;a en que se pens&oacute; en utilizar el derecho sobre el conocimiento para imponer relaciones econ&oacute;micas de vasallaje feudal en esta aldea global.<span>&nbsp; </span></span><span>Concluyendo la acerca de la situaci&oacute;n en ambas regiones podemos afirmar que l</span>os valores promulgados oficialmente en los procesos integracionistas latinoamericanos contempor&aacute;neos coinciden esencialmente con los valores fundacionales de la integraci&oacute;n latinoamericana, pero su implementaci&oacute;n no garantiza una integraci&oacute;n potenciadora de lo latinoamericano.&nbsp; <div><br /><hr width="33%" size="1" /><div id="ftn1"><a name="_ftn1" href="#_ftnref1"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[1]</span></span></span></span></a> <span>Ver: Romero, Edgardo. &ldquo;Cr&iacute;tica a las posiciones voluntaristas y empiristas en el tratamiento de la relaci&oacute;n causal entre valores y desarrollo social&rdquo;. ISLAS, 115, Editorial Feij&oacute;o, Universidad Central de las Villas, mayo-diciembre, 1997, p.161, 164-166, 168-169.</span></div><div id="ftn2"><a name="_ftn2" href="#_ftnref2"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[2]</span></span></span></span></a> Heller, Agnes. <em>Hip&oacute;tesis para una teor&iacute;a marxista de los valores. </em>Ediciones Grijalbo, Barcelona, 1973, p. .55.</div><div id="ftn3"><a name="_ftn3" href="#_ftnref3"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[3]</span></span></span></span></a> Idem, p78</div><div id="ftn4"><a name="_ftn4" href="#_ftnref4"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[4]</span></span></span></span></a> Weber, Max. <em>La &eacute;tica protestante y el esp&iacute;ritu del capitalismo. </em>Ediciones Pen&iacute;nsula, Barcelona, 1994, p. 242.</div><div id="ftn5"><a name="_ftn5" href="#_ftnref5"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[5]</span></span></span></span></a> Citar<span> </span>Informe<span> de </span>investigaci&oacute;n<span>.</span></div><div id="ftn6"><a name="_ftn6" href="#_ftnref6"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[6]</span></span></span></span></a> <span>Citar Informe de investigaci&oacute;n.</span></div><div id="ftn7"><a name="_ftn7" href="#_ftnref7"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[7]</span></span></span></span></a> Estas tres dimensiones fueron identificadas por el f&iacute;sico y profesor de la Sorbona Dr. Pierre Aigrain en una entrevista que sostuvo con George Charbonnier publicada en el libro &ldquo;El hombre de ciencia en la sociedad contempor&aacute;nea&rdquo;, Siglo XXI Editores, 1970.<span></span><span>&nbsp;</span></div><div id="ftn8"><a name="_ftn8" href="#_ftnref8"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[8]</span></span></span></span></a> <span>Enti&eacute;ndase aqu&iacute; la justicia tal como se concibe en el estudio &ldquo;Valores de la posibilidad real de la integraci&oacute;n latinoamericana<em>&rdquo;</em>,<span>&nbsp; </span><em>SIETE C&Aacute;TEDRAS PARA LA INTEGRACI&Oacute;N</em>,<span>&nbsp; </span>Convenio Andr&eacute;s Bello, Bogot&aacute;, 2005, p&aacute;g 183-187. </span><span>&nbsp;</span></div><div id="ftn9"><a name="_ftn9" href="#_ftnref9"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[9]</span></span></span></span></a> Ver: Mu&ntilde;oz, Roberto. Los proceso de integraci&oacute;n en la regi&oacute;n latinocaribe&ntilde;a: Inserci&oacute;n de Cuba y sus perspectivas. Informe Final de Investigaci&oacute;n. Universidad Central<span>&nbsp; </span>de la s Villas, Cuba, 2005, Cap. I<span></span></div><div id="ftn10"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn10" href="#_ftnref10"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[10]</span></span></span></span></a> Colectivo de Autores. Econom&iacute;a Internacional, Tomo II. Edit. &ldquo;F&eacute;lix Varela&rdquo;. La Habana, 1998, pp 33-34. </p></div><div id="ftn11"><a name="_ftn11" href="#_ftnref11"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[11]</span></span></span></span></a> Ver: Econom&iacute;a Internacional. Op. Cit. P. 36.</div><div id="ftn12"><a name="_ftn12" href="#_ftnref12"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[12]</span></span></span></span></a> Idem., p. 37.</div><div id="ftn13"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn13" href="#_ftnref13"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[13]</span></span></span></span></a> Lage D&aacute;vila, A. La Econom&iacute;a del conocimiento y el socialismo (II): Reflexiones a partir del proyecto de desarrollo Territorial en Yaguajay. Revista Cuba Socialista No 33, 2004. pp. 3-4.</p></div><div id="ftn14"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn14" href="#_ftnref14"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[14]</span></span></span></span></a> Econom&iacute;a Internacional. Op. Cit. P 54.</p></div><div id="ftn15"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn15" href="#_ftnref15"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[15]</span></span></span></span></a> Idem, p. 55.</p></div><div id="ftn16"><a name="_ftn16" href="#_ftnref16"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[16]</span></span></span></span></a> Ver: UNCTAD. &ldquo;El papel de las empresas transnacionales en los esfuerzos de integraci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina&rdquo;, Agosto. <span>1983, p.23.</span></div><div id="ftn17"><a name="_ftn17" href="#_ftnref17"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[17]</span></span></span></span></a><span> Lage D&aacute;vila, A. Op. Cit. P. 13.</span></div><div id="ftn18"><a name="_ftn18" href="#_ftnref18"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[18]</span></span></span></span></a><span> UNCTAD. Op. Cit. P 13.</span></div><div id="ftn19"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn19" href="#_ftnref19"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[19]</span></span></span></span></a> Ver: Revista del Banco Nacional de Cuba, Gr&aacute;fico No 1. p. 6</p></div><div id="ftn20"><a name="_ftn20" href="#_ftnref20"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[20]</span></span></span></span></a><span> Revista del BNC, p. 6</span></div><div id="ftn21"><a name="_ftn21" href="#_ftnref21"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[21]</span></span></span></span></a><span> </span><span style="font-size: 10pt">KLEIN, D.A. &ldquo;A gest&atilde;o estrat&eacute;gica do capital intelectual: uma introdu&ccedil;&atilde;o&rdquo;. In: Klein, D.A. A gest&atilde;o estrat&eacute;gica do capital intelectual: recursos para a economia baseada em conhecimento. </span><span style="font-size: 10pt">R.J: Quality mark Editora, 1998, p. 1-12.</span></div><div id="ftn22"><a name="_ftn22" href="#_ftnref22"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[22]</span></span></span></span></span></a><span style="font-size: 10pt">MUNIER, F. Competences pour innover et politiques publiques: une nouvelle orientation des politiques publiques d&acute;aides a innovation sur la base d&acute;une enqu&ecirc;te fran&ccedil;aise. Brest: UBO-ENST Bretagne, V Colloque International d&acute;Economie Publique Appliqu&eacute;e, 10 et11 Juin, 1999.</span></div><div id="ftn23"><a name="_ftn23" href="#_ftnref23"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[23]</span></span></span></span></span></a> <span style="font-size: 10pt">FREEMAN, C. (1975) La teor&iacute;a econ&oacute;mica de la innovaci&oacute;n industrial. </span><span style="font-size: 10pt">Penguin Alianza.;NELSON, R. &amp; WINTER, S. (1982) An Evolutionary Theory of Economic Change. Havard University Press, Cambridge, MA.; DOSI, G. (1984) Technical Change and Industrial Transformation - The Theory and an Application to the Semiconductor Industry. MacMillan, London. </span><span style="font-size: 10pt">1984</span></div><div id="ftn24"><a name="_ftn24" href="#_ftnref24"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[24]</span></span></span></span></a><span> <span>CALLON, M. 1994, Is Science a Public Good?, Science, Technology &amp; Human Values, v.19 n.4, pp.395-424.</span></span></div><div id="ftn25"><a name="_ftn25" href="#_ftnref25"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[25]</span></span></span></span></a> Jeffrey Sachs, economista, <a href="http://www.buenafuente.com/">www.buenafuente.com</a> , 14 de febrero del 2005.<span></span></div><div id="ftn26"><a name="_ftn26" href="#_ftnref26"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[26]</span></span></span></span></a> <span style="color: black"><a href="http://www.secyt.gov.ar/noti_reunion_cienciaysoc3.htm">http://www.secyt.gov.ar/noti_reunion_cienciaysoc3.htm</a>, 9 de febrero del 2005.</span><span></span></div></div>]]></description><pubDate>Wed, 13 Feb 2008 12:26:00 +0000</pubDate></item><item><title>PROPUESTA DE SELLO CAB A PROGRAMAS FORMACI&#xD3;N POSTGRADUADA.</title><link>https://sociopolitica-romero.blogia.com/2008/021301-propuesta-de-sello-cab-a-programas-formacion-postgraduada-.php</link><guid isPermaLink="true">https://sociopolitica-romero.blogia.com/2008/021301-propuesta-de-sello-cab-a-programas-formacion-postgraduada-.php</guid><description><![CDATA[<strong><span style="color: red">&nbsp;</span></strong><strong><span style="color: red">&nbsp;</span></strong><strong><span style="color: red">&nbsp;</span></strong><br /><strong><em>PROPUESTA DE SELLO CAB A PROGRAMAS FORMACI&Oacute;N POSTGRADUADA.</em></strong><strong>&nbsp;</strong><strong><em>Documento para el debate</em></strong><strong><em>&nbsp;</em></strong>&nbsp;&nbsp;Por: Dr. Edgardo Romero Fern&aacute;ndez<a name="_ftnref1" href="#_ftn1"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[1]</span></span></span></span></a>.&nbsp;&nbsp;<strong><em>Introducci&oacute;n</em></strong>La propuesta de organizar un ambiente de formaci&oacute;n avanzada para Am&eacute;rica Latina y el Caribe en el contexto de la sociedad de conocimiento y que responda al prop&oacute;sito com&uacute;n de integraci&oacute;n para la educaci&oacute;n en el espacio Convenio Andr&eacute;s Bello (CAB), surge como resultado del trabajo realizado en la mesa de <em>Doctorados y C&aacute;tedras de Integraci&oacute;n en el Convenio Andr&eacute;s Bello<span>&nbsp; </span></em>y responde plenamente a los objetivos misionales del <em>Convenio<a name="_ftnref2" href="#_ftn2"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[2]</span></strong></span></span></span></a>. </em>En este proceso de an&aacute;lisis y debate se logr&oacute; determinar la necesidad de establecer criterios comunes para construir el denominado <em>Espacio CAB de Integraci&oacute;n &ndash; Pensamiento para la Integraci&oacute;n</em>, en el cual se enmarcar&aacute; todo tipo de propuestas que centradas en el &aacute;mbito educativo, contribuyan a la generaci&oacute;n de integraci&oacute;n entre los pa&iacute;ses miembros del Convenio. Se espera que a partir de dicha integraci&oacute;n sea posible no s&oacute;lo poner en circulaci&oacute;n los conocimientos producidos en los diferentes programas de formaci&oacute;n avanzada de los pa&iacute;ses miembros -especialmente de doctorado- sino producir otros nuevos, pertinentes y de calidad, a partir de los cuales se logre consolidar paulatinamente una nueva regi&oacute;n geopol&iacute;tica en el plano de la formaci&oacute;n transfronteriza, tendencia que se ha venido consolidando en los &uacute;ltimos tiempos en el contexto actual de globalizaci&oacute;n y que es una excelente plataforma de fortalecimiento de los pa&iacute;ses que constituyen dichas regiones.&nbsp;Adicional a lo anterior, tambi&eacute;n se espera que a trav&eacute;s de tales acciones se reduzca la brecha existente entre Am&eacute;rica Latina y el Caribe en relaci&oacute;n con los pa&iacute;ses desarrollados en materia de producci&oacute;n de conocimientos,<span>&nbsp; </span>sobre la base del valor social de dichos programas como factor de desarrollo, que contribuya a la reducci&oacute;n de la pobreza y al mejoramiento de la calidad de vida en esta regi&oacute;n, pero m&aacute;s que todo el conocimiento generado en este espacio debe servir para potenciar los valores aut&eacute;nticos de la regi&oacute;n latino-caribe&ntilde;a y ponerla en consonancia con el desarrollo posible de la misma en el contexto actual, para ello es necesario pensar e investigar los procesos de nuestra Am&eacute;rica desde dentro y fomentar su capital humano y capital social, m&aacute;xime en un momento en donde como plantea el profesor Uribe Rold&aacute;n ocurren tres fen&oacute;menos en la regi&oacute;n que deben ser tenidos en cuenta necesariamente para orientar los procesos de reforma educativa<a name="_ftnref3" href="#_ftn3"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[3]</span></span></span></span></a>. Nos referimos dicho en nuestra palabras al agotamiento del modelo neoliberal de desarrollo impuesto a nuestros pueblos; el ascenso de varios movimientos de izquierda la poder con otra visi&oacute;n del desarrollo y sobre todo de la cultura y la educaci&oacute;n y por &uacute;ltimo el nuevo &iacute;mpetu que han asumido los procesos integracionistas latinoamericanos y caribe&ntilde;os a partir de su rechazo al ALCA y la necesidad marcada de replantearse la integraci&oacute;n desde sus propias bases como v&iacute;a para el desarrollo.&nbsp;En consonancia con estas<span>&nbsp; </span>necesidades en el II Encuentro de Universidades se plante&oacute; la necesidad de organizar propuestas novedosas que incorporen la tem&aacute;tica de integraci&oacute;n en los programas de doctorado en educaci&oacute;n ya existentes, pues si bien se reconoce la necesidad de crear un programa doctoral en integraci&oacute;n<a name="_ftnref4" href="#_ftn4"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[4]</span></span></span></span></a>, se determin&oacute; que en el corto plazo se debe trabajar con base en aquellos que se encuentran en funcionamiento, en la idea de atender de manera inmediata dicha problem&aacute;tica en los pa&iacute;ses miembros del CAB por las razones ya expuestas, adem&aacute;s de la necesidad urgente de comenzar a resolver la escasa oferta de doctorados en la regi&oacute;n a partir de la cual sea posible formar generaci&oacute;n de relevo de nivel doctoral, sin descartar la posibilidad de que dichos programas se conviertan en doctorados en integraci&oacute;n.<span>&nbsp; </span>&nbsp;Adem&aacute;s de lo anterior, en el mediano plazo se espera<span>&nbsp; </span>contribuir a la organizaci&oacute;n de un ambiente de formaci&oacute;n avanzada de esta regi&oacute;n, que cubra no s&oacute;lo el nivel doctoral, sino los dem&aacute;s de postgrado. Dicho ambiente y sus programas ser&aacute;n reconocidos con el SELLO CAB, que constituir&aacute; una acreditaci&oacute;n suplementar&iacute;a donde se reconozca la formaci&oacute;n adquirida en el tema de integraci&oacute;n.<strong><em>&nbsp;</em></strong> <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.45pt" class="MsoNormal">Por tratarse de un ambiente de formaci&oacute;n avanzada, la investigaci&oacute;n constituye uno de los ejes fundamentales de trabajo en el mismo. Es claro que para contribuir a la generaci&oacute;n de conocimiento de diferente &iacute;ndole, la actividad de investigaci&oacute;n es el principio a partir del cual se organizan otras actividades de formaci&oacute;n, intervenci&oacute;n y desarrollo. As&iacute; los programas propuestos deber&aacute;n estar vinculados a proyectos de investigaci&oacute;n sobre integraci&oacute;n conocidos por el CAB.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.45pt" class="MsoNormal">Para constituir un ambiente de formaci&oacute;n avanzada en el que sus participantes se ocupen de problemas de pertinencia e inter&eacute;s para su pa&iacute;s y su regi&oacute;n, es indispensable pensar en cu&aacute;les son los temas estrat&eacute;gicos, social, pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y culturalmente relevantes tanto para el pa&iacute;s como para la regi&oacute;n, a fin de constituir los ejes tem&aacute;ticos en los que se desea investigar. El camino est&aacute; abordado, a trav&eacute;s de las investigaciones particulares y conjuntas, bien como parte de la formaci&oacute;n postgraduada, bien a trav&eacute;s de las c&aacute;tedras y foros CAB.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.45pt" class="MsoNormal">La investigaci&oacute;n propia del ambiente estar&iacute;a entonces constituida por el trabajo inscrito en uno de los ejes que se hayan sido determinados como estrat&eacute;gicos, relevantes y pertinentes para la regi&oacute;n, trabajados con apoyo en los desarrollos de conocimiento propios de los grupos de investigaci&oacute;n de los pa&iacute;ses constituyentes del convenio.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.45pt" class="MsoNormal">Esto hace pensar entonces en el tema de la integraci&oacute;n, pues hay varias formas de asumirla.</p>Es &eacute;ste quiz&aacute;s el punto m&aacute;s relevante en t&eacute;rminos de principios para la organizaci&oacute;n del ambiente de formaci&oacute;n avanzada con sello CAB, pues es necesario considerar y acordar una postura como regi&oacute;n en torno a qu&eacute; y c&oacute;mo comprender la integraci&oacute;n, especialmente si como en este caso, estar&iacute;a operando a partir de un concepto de relaciones acad&eacute;micas internacionales entre pa&iacute;ses miembros del Convenio.Justamente desde esta perspectiva,<span>&nbsp; </span>se traer&aacute;n dos definiciones conceptuales en torno a qu&eacute; se concibe por integraci&oacute;n, complementarias entre s&iacute;, ambas inscritas dentro de la teor&iacute;a funcionalista pero que con el debido cuidado pueden servir para reflexionar acerca de la perspectiva para nuestros prop&oacute;sitos.En concordancia con los planteamientos de Le&oacute;n Lindberg<a name="_ftnref5" href="#_ftn5"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[5]</span></span></span></span></a>, la integraci&oacute;n es el conjunto de " los procesos por los cuales las naciones anteponen el deseo y la capacidad para conducir pol&iacute;ticas exteriores e internas clave de forma independiente entre s&iacute;, buscando por el contrario tomar decisiones conjuntas o delegar su proceso de <em><a href="http://www.monografias.com/trabajos12/decis/decis.shtml">toma de decisiones</a></em> a nuevos &oacute;rganos centrales". Por su parte Jorge Mari&ntilde;o plantea que "se entiende por proceso de integraci&oacute;n regional el proceso convergente, deliberado (voluntario) &ndash;fundado en la <em><a href="http://www.monografias.com/trabajos11/solidd/solidd.shtml">solidaridad</a>-</em>, gradual y progresivo, entre dos o m&aacute;s Estados, sobre un <em><a href="http://www.monografias.com/trabajos7/plane/plane.shtml">plan</a></em> de acci&oacute;n com&uacute;n en aspectos econ&oacute;micos, sociales, culturales, pol&iacute;ticos, etc&eacute;tera"<a name="_ftnref6" href="#_ftn6"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[6]</span></span></span></span></a>.Dentro de los procesos que llevan a constituir un proceso de integraci&oacute;n (en este caso educativa), vale la pena preguntarse c&oacute;mo hemos llegado a este punto. Se podr&iacute;a pensar que esta voluntad pol&iacute;tica se debe ante todo, al reconocimiento de la situaci&oacute;n propia como regi&oacute;n, en el contexto de la globalidad y frente a la brecha existente entre nosotros y pa&iacute;ses desarrollados, en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, sociales, econ&oacute;micos, cient&iacute;ficos,<span>&nbsp; </span>culturales y humanos. En tal sentido, el modo de lograrlo es mediante el la negociaci&oacute;n y el consenso. Teniendo en cuenta los planteamientos anteriores relativos a la integraci&oacute;n, es posible pensar en una integraci&oacute;n educativa latinoamericana a trav&eacute;s de este ambiente de formaci&oacute;n avanzada,<span>&nbsp; </span>caracterizada por una comunidad de intereses entre los pa&iacute;ses miembros del Convenio en materia educativa y de investigaci&oacute;n para su desarrollo,<span>&nbsp; </span>desde posturas de igualdad y respeto entre todos los pa&iacute;ses involucrados.<span style="color: #445555"> </span><strong><em>&nbsp;</em></strong> <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.45pt" class="MsoNormal">Los objetivos del SELLO CAB ser&iacute;an los siguientes:</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 71.45pt; text-indent: -18pt; tab-stops: list 71.45pt" class="MsoNormal"><span>1.<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>Potenciar los estudios sobre integraci&oacute;n, fundamentalmente aquellos relacionados con la misi&oacute;n del CAB (desarrollo de la educaci&oacute;n, la cultura, la ciencia y temas afines, en el &aacute;mbito latinoamericano y caribe&ntilde;o) a trav&eacute;s de las investigaciones de pensamiento ( para el fomento de una cultura de lo nuestroamericano); los estudios de formulaci&oacute;n, an&aacute;lisis y evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en las &aacute;reas de impacto del CAB, y los estudios propiamente pedag&oacute;gicos y culturol&oacute;gicos que tengan una marcada intenci&oacute;n integracionista.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 71.45pt; text-indent: -18pt; tab-stops: list 71.45pt" class="MsoNormal"><span>2.<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>Otorgar un respaldo a los t&iacute;tulos emitidos por los programas de SELLO CAB ante las autoridades del espacio CAB. Dicho respaldo ser&aacute; un reconocimiento al valor social del conocimiento que aportan dichos programas.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 71.45pt; text-indent: -18pt; tab-stops: list 71.45pt" class="MsoNormal"><span>3.<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>Fomentar una Red de programas de postgraduaci&oacute;n y proyectos de investigaci&oacute;n que abordan el tema de la integraci&oacute;n latinoamericana y caribe&ntilde;a fundamentalmente en los &aacute;mbitos de la educaci&oacute;n, la ciencia y la cultura, contribuyendo de la manera en que sea posible a la movilidad acad&eacute;mica de estudiantes y profesores-investigadores.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 71.45pt; text-indent: -18pt; tab-stops: list 71.45pt" class="MsoNormal"><span>4.<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>Difundir de manera sistem&aacute;tica el nuevo conocimiento obtenido a trav&eacute;s del trabajo del la Red antes mencionada.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt 45.05pt" class="MsoNormal">En correspondencia con estos objetivos los requisitos para el otorgamiento del SELLO CAB a programas de postgraduaci&oacute;n ser&iacute;an los siguientes: </p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt 81pt; text-indent: 35.45pt; tab-stops: list 81.0pt" class="MsoNormal"><span style="font-family: &#39;Lucida Console&#39;"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span>Que est&eacute;n en funcionamiento.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 81pt; text-indent: 35.45pt; tab-stops: list 81.0pt" class="MsoNormal"><span style="font-family: &#39;Lucida Console&#39;"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span>Que est&eacute;n reconocidos en sus pa&iacute;ses de origen. (Autorizados por los mecanismos de Postgrado existentes en cada pa&iacute;s. Aqu&iacute; se podr&iacute;a solicitar al menos un hago constar del secretario de la universidad en cuesti&oacute;n)</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 81pt; text-indent: 35.45pt; tab-stops: list 81.0pt" class="MsoNormal"><span style="font-family: &#39;Lucida Console&#39;"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span>Que postule la investigaci&oacute;n sobre integraci&oacute;n como l&iacute;nea cient&iacute;fica fundamental del programa o una de las fundamentales.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 81pt; text-indent: 35.45pt; tab-stops: list 81.0pt" class="MsoNormal"><span style="font-family: &#39;Lucida Console&#39;"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span>Que est&eacute;n centrados en procesos de integraci&oacute;n de pensamiento, pol&iacute;ticas y actividades acad&eacute;micas e investigativas de sus integrantes, alrededor de los grandes temas que forman parte de sus realidades y que inciden en la calidad de vida de sus ciudadanos y ciudadanas y por ende en su desarrollo, en los niveles individual y colectivo. Se esperar&iacute;a que a trav&eacute;s de este eje, se logre educar en principios y valores comunes, de tal manera que se tenga como horizonte de sentido la unidad latinoamericana y caribe&ntilde;a.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 81pt; text-indent: 35.45pt; tab-stops: list 81.0pt" class="MsoNormal"><span style="font-family: &#39;Lucida Console&#39;"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span>Que se asuman como valores comunes de los programas para su educaci&oacute;n e investigaci&oacute;n: la justicia social, la dignidad nacional y personal, la soberan&iacute;a, la interculturalidad, la solidaridad, el orgullo por lo nuestroamericano, la participaci&oacute;n democr&aacute;tica y el respeto por las diferencias. </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 81pt; text-indent: 35.45pt; tab-stops: list 81.0pt" class="MsoNormal"><span style="font-family: &#39;Lucida Console&#39;"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span>Un programa, en el que los participantes, docentes, investigadores y estudiantes, logren el desarrollo de una cultura que les permita reconocer sus individualidades y las potencialidades de construcci&oacute;n com&uacute;n en bien de los ciudadanos y de la regi&oacute;n.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 81pt; text-indent: 35.45pt; tab-stops: list 81.0pt" class="MsoNormal"><span style="font-family: &#39;Lucida Console&#39;"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span>Que se observe una alta calidad, caracterizada no s&oacute;lo por las posturas cient&iacute;ficas (en sus diferentes expresiones) e innovativas, sino por la originalidad, relevancia, pertinencia y actualizaci&oacute;n de su producci&oacute;n de conocimiento, as&iacute; como por su contribuci&oacute;n a la consolidaci&oacute;n de una visi&oacute;n cient&iacute;fica del mundo.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 81pt; text-indent: 35.45pt; tab-stops: list 81.0pt" class="MsoNormal"><span style="font-family: &#39;Lucida Console&#39;"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span>Que se comprometa a socializar su producci&oacute;n cient&iacute;fica.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 81pt; text-indent: 35.45pt; tab-stops: list 81.0pt" class="MsoNormal"><span style="font-family: &#39;Lucida Console&#39;"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span>Que socialice sus programas y los curr&iacute;culos de sus profesores a trav&eacute;s del Portal del CAB.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 81pt; text-indent: 35.45pt; tab-stops: list 81.0pt" class="MsoNormal"><span style="font-family: &#39;Lucida Console&#39;"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span>&nbsp;</span>Que socialice los resultados de las evaluaciones internas y externas que reciba.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 81pt; text-indent: 35.45pt; tab-stops: list 81.0pt" class="MsoNormal"><span style="font-family: &#39;Lucida Console&#39;"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span>Que no se oponga a la convalidaci&oacute;n de cursos y asignaturas similares con otros programas SELLO CAB.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 81pt; text-indent: 35.45pt; tab-stops: list 81.0pt" class="MsoNormal"><span style="font-family: &#39;Lucida Console&#39;"><span>&middot;<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span>Que est&eacute; abierto a recibir alumnos y profesores de otros programas para lo cual debe socializar sus calendarios de ejecuci&oacute;n. </p>&nbsp;<strong><em>Bibliograf&iacute;a</em></strong><strong><em>&nbsp;</em></strong><span style="font-size: 12pt"><span>1.<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span style="font-size: 12pt">Convenio Andr&eacute;s Bello. <em>Nuevo conocimiento para la integraci&oacute;n 3</em> / Bogot&aacute;: Convenio Andr&eacute;s Bello, 2007, 180 p.</span><span style="font-size: 12pt"><span>2.<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span style="font-size: 12pt">Lindberg, L. <a href="http://www.monograf&iacute;as.com/">www.monograf&iacute;as.com</a> &ndash; Consultada 28 de julio de 2007</span><span style="font-size: 12pt"><span>3.<span style="font: 7pt &#39;Times New Roman&#39;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span style="font-size: 12pt">Mari&ntilde;o, L. 1999. </span><em><span style="font-size: 12pt">La Supranacionalidad</span></em><em><span style="font-size: 12pt"> en los Procesos de Integraci&oacute;n Regional. </span></em><span style="font-size: 12pt">Mave Editor. En: <a href="http://www.monograf&iacute;as.com/">www.monograf&iacute;as.com</a> &ndash; Consultada 28 de julio de 2007</span> <div><br /><hr width="33%" size="1" /><div id="ftn1"><a name="_ftn1" href="#_ftnref1"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[1]</span></span></span></span></a> Presidente de la C&aacute;tedra Andr&eacute;s Bello sobre valores y pensamiento de la integraci&oacute;n de la Universidad Central Marta Abreu de las Villas, Cuba. Coordinador de la Maestr&iacute;a en pensamiento integracionista latinoamericano y representante del Comit&eacute; Acad&eacute;mico del programa doctoral en pensamiento latinoamericano de la citada universidad.</div><div id="ftn2"><a name="_ftn2" href="#_ftnref2"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[2]</span></span></span></span></a> Ver: Jos&eacute; M. Leyton.<span>&nbsp; </span>&ldquo;La Educaci&oacute;n Superior y los procesos de integraci&oacute;n. Una mirada desde las acciones del CAB.&rdquo; En: <em>Nuevo conocimiento para la integraci&oacute;n 3 </em>/ Bogot&aacute;: Convenio Andr&eacute;s Bello, 2007.<em> (</em>Serie: La universidad y los procesos de integraci&oacute;n social). Pp. 22-29</div><div id="ftn3"><a name="_ftn3" href="#_ftnref3"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[3]</span></span></span></span></a> Ver: Jorge Uribe Rold&aacute;n.<span>&nbsp; </span>&ldquo;UN paso m&aacute;s hacia la colaboraci&oacute;n acad&eacute;mica y la integraci&oacute;n regional de Am&eacute;rica Latina y el Caribe en el contexto de la nueva sociedad del conocimiento.&rdquo; En: <em>Nuevo conocimiento para la integraci&oacute;n 3 </em>/ Bogot&aacute;: Convenio Andr&eacute;s Bello, 2007.<em> (</em>Serie: La universidad y los procesos de integraci&oacute;n social). p. 32&nbsp;</div><div id="ftn4"><a name="_ftn4" href="#_ftnref4"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[4]</span></span></span></span></a> Formaci&oacute;n hacia la integraci&oacute;n, a trav&eacute;s de la integraci&oacute;n</div><div id="ftn5"><a name="_ftn5" href="#_ftnref5"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[5]</span></span></span></span></a> <span>Lindberg, L. <a href="http://www.monograf&iacute;as.com/">www.monograf&iacute;as.com</a> &ndash; Consultada 28 de julio de 2007</span></div><div id="ftn6"><a name="_ftn6" href="#_ftnref6"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[6]</span></span></span></span></a> <span>Mari&ntilde;o, L. 1999. </span><em><span>La Supranacionalidad</span></em><em><span> en los Procesos de Integraci&oacute;n Regional. </span></em><span>Mave Editor. En: <a href="http://www.monograf&iacute;as.com/">www.monograf&iacute;as.com</a> &ndash; Consultada 28 de julio de 2007</span></div></div>]]></description><pubDate>Wed, 13 Feb 2008 12:19:00 +0000</pubDate></item><item><title>El mito del desarrollo capitalista nacional en la nueva coyuntura pol&#xED;tica de Am&#xE9;rica Latina</title><link>https://sociopolitica-romero.blogia.com/2008/020602-el-mito-del-desarrollo-capitalista-nacional-en-la-nueva-coyuntura-politica-de-america-latina.php</link><guid isPermaLink="true">https://sociopolitica-romero.blogia.com/2008/020602-el-mito-del-desarrollo-capitalista-nacional-en-la-nueva-coyuntura-politica-de-america-latina.php</guid><description><![CDATA[<strong><em><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana">Atilio A. Boron</span></em></strong> <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 9pt; font-family: Verdana"><a href="http://www.argenpress.info/" target="_blank">Argenpress</a></span></p><span style="font-size: 9pt; font-family: Verdana"></span><span><u>Una ruta clausurada</u><br /><br />Hace casi medio siglo, cuando en las ciencias sociales de la &eacute;poca prevalec&iacute;an sin contrapeso las teor&iacute;as de la modernizaci&oacute;n y la de las &ldquo;etapas del desarrollo econ&oacute;mico&rdquo;, popularizadas por Walter W. Rostow en su famoso libro, ve&iacute;a la luz un texto de Karl de Schweinitz en el que planteaba una tesis radical, totalmente a contracorriente del consenso dominante de su tiempo. Sint&eacute;ticamente, ella dec&iacute;a que en lo concerniente al establecimiento de una democracia liberal el camino recorrido por Estados Unidos y los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados de Europa ya no pod&iacute;a ser transitado nuevamente por las naciones subdesarrolladas. Si bien su pron&oacute;stico sobre la industrializaci&oacute;n era un poco menos pesimista, entre l&iacute;neas el mensaje era claro: el mundo de la periferia muy dif&iacute;cilmente podr&iacute;a emular la trayectoria industrial de las potencias metropolitanas. Refiri&eacute;ndose especialmente al caso de la democracia su diagn&oacute;stico era a&uacute;n m&aacute;s terminante: &ldquo;el desarrollo de la democracia en el siglo diecinueve fue el resultado de una inusual configuraci&oacute;n de circunstancias hist&oacute;ricas que no pueden repetirse. La ruta &ldquo;euro-norteamericana&rdquo; hacia la democracia est&aacute; clausurada.&rdquo; (de Schweinitz, pp. 10-11)<br /><br /><u>Cr&iacute;ticas al pensamiento convencional</u></span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana"><br />Por supuesto, el libro de de Schweinitz -riguroso, documentado, persuasivo- fue ol&iacute;mpicamente ignorado por la academia, los intelectuales &ldquo;bienpensantes&rdquo; y los medios de comunicaci&oacute;n de masas. El gran p&uacute;blico ni se enter&oacute;, y en el mundo de la periferia las pesimistas ideas de nuestro autor -que contradec&iacute;an abiertamente las rosadas expectativas cultivadas por la Alianza para el Progreso y, m&aacute;s generalmente, la autoimpuesta misi&oacute;n de la Casa Blanca de &ldquo;exportar la democracia&rdquo; a todo el mundo- fueron totalmente desconocidas. Estamos hablando de 1964; eran las &eacute;pocas en que la alternativa a la teor&iacute;a de la modernizaci&oacute;n y las etapas del desarrollo econ&oacute;mico eran una vertiente cr&iacute;tica de la CEPAL, encabezada por Ra&uacute;l Prebisch, o bien la elaboraci&oacute;n de los te&oacute;ricos de la dependencia que comenzaba a resonar con creciente fuerza en Am&eacute;rica Latina, estimulados por la radicalidad de los pioneros planteamientos que Andr&eacute; Gunder Frank expusiera en su cl&aacute;sico libro sobre el &ldquo;desarrollo del subdesarrollo&rdquo; en Brasil y Chile.(Frank, 1964) Fuera del mundo acad&eacute;mico y anticip&aacute;ndose a &eacute;l la Segunda Declaraci&oacute;n de La Habana y el c&eacute;lebre discurso del Che en Punta del Este hab&iacute;an planteado con total claridad los l&iacute;mites infranqueables del desarrollo capitalista en la periferia.(1) Pero el impacto de estas ideas en el debate de las ciencias sociales no ser&iacute;a inmediato. Su origen &ldquo;extramuros&rdquo; de la academia arrojaba sobre ellas un manto de sospecha que para la ortodoxia positivista dominante las descalificaba por completo. Sin embargo, con el paso del tiempo tanto la Segunda Declaraci&oacute;n como el discurso del Che habr&iacute;an de convertirse en referencias insoslayables del nuevo pensamiento cr&iacute;tico latinoamericano. El libro de Rostow, cuyo t&iacute;tulo completo era Las etapas del crecimiento econ&oacute;mico y cuyo subt&iacute;tulo, privado de toda sutileza era Un manifiesto no comunista hab&iacute;a sido publicado en ingl&eacute;s en 1960 y al a&ntilde;o siguiente se traduc&iacute;a al espa&ntilde;ol por el Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. Este libro ejerci&oacute; una influencia arrolladora sobre las ciencias sociales latinoamericanas de aquellos a&ntilde;os y, ni hablar, sobre los gobiernos y expertos en el &aacute;rea econ&oacute;mica. (2) La idea b&aacute;sica del argumento rostowiano era que hab&iacute;a un solo proceso de desarrollo y que &eacute;ste era lineal, acumulativo e igual para todos los pa&iacute;ses. La palabra &ldquo;capitalismo&rdquo; hab&iacute;a sido cuidadosamente desterrada del texto, con el obvio prop&oacute;sito de reforzar la naturalizaci&oacute;n de este modo de producci&oacute;n: al describir sus leyes de desarrollo el supuesto era que cualquier econom&iacute;a, sin excepci&oacute;n, deb&iacute;a enfrentarse a una serie de imperativos t&eacute;cnicos, no pol&iacute;ticos. La consecuencia de todo esto era que hab&iacute;a un solo modo de enfrentar los problemas econ&oacute;micos, y que este modo estaba dictado por cuestiones t&eacute;cnicas que no admit&iacute;an transgresi&oacute;n alguna. El proceso de desarrollo capitalista -con sus luchas, despojos y saqueos, que lo hacen llegar al mundo &ldquo;chorreando sangre y barro por todos sus poros&rdquo;, como dijera Marx en El Capital- es as&iacute; sublimado y descontextualizado hasta llegar a convertirse en un despliegue ahist&oacute;rico, formal y lineal de potencialidades presentes en cada una de las formaciones sociales del planeta. Por eso, para esta tradici&oacute;n de pensamiento los pa&iacute;ses hoy desarrollados fueron, en un tiempo no demasiado remoto, naciones pobres y subdesarrolladas. Este razonamiento se asentaba sobre dos falsos supuestos: primero, que las sociedades localizadas en ambos extremos del continuo compart&iacute;an la misma naturaleza y eran, en lo esencial, lo mismo. Sus diferencias, cuando exist&iacute;an, eran de grado, como casi medio siglo despu&eacute;s repetir&iacute;an sin brillo y sin gracia Hardt y Negri, lo cual era -y es- a todas luces falso.</span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Segundo supuesto: la organizaci&oacute;n de los mercados internacionales carec&iacute;a de asimetr&iacute;as estructurales que pudieran afectar las chances de desarrollo de las naciones de la periferia. Para autores como los arriba mencionados, t&eacute;rminos tales como &ldquo;dependencia&rdquo; o &ldquo;imperialismo&rdquo; no serv&iacute;an para describir las realidades del sistema y eran antes que nada un tributo a enfoques pol&iacute;ticos, y por lo tanto no cient&iacute;ficos, con los cuales se pretend&iacute;a comprender los problemas del desarrollo econ&oacute;mico. (3) En consecuencia, los llamados &ldquo;obst&aacute;culos&rdquo; al desarrollo no ten&iacute;an fundamentos estructurales o restricciones ancladas en la econom&iacute;a mundial, sino que eran el producto de torpes decisiones pol&iacute;ticas, elecciones desafortunadas de los gobernantes o de factores inerciales f&aacute;cilmente removibles. Las implicaciones conservadoras de este razonamiento, que descartaba aprior&iacute;sticamente cualquier otra forma de organizaci&oacute;n econ&oacute;mica alternativa al capitalismo y que ignora ol&iacute;mpicamente la realidad del imperialismo y la dependencia, son tan evidentes que no requieren de ninguna demostraci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de su sola enunciaci&oacute;n. Como se ve, el &ldquo;pensamiento &uacute;nico&rdquo; no es tan novedoso como se supone. Y su impacto sobre el pensamiento supuestamente contestatario fue tan delet&eacute;reo ayer como hoy. (4)<br /><br /><u>Derrumbe y resurrecci&oacute;n de la ortodoxia</u></span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">En la d&eacute;cada de los sesentas el influjo ideol&oacute;gico de los paradigmas dominantes en las ciencias sociales se desvanece considerablemente: la consolidaci&oacute;n de la revoluci&oacute;n cubana y su definici&oacute;n socialista luego de Playa Gir&oacute;n; al ascenso del movimiento popular en toda Am&eacute;rica Latina; el auge de la lucha de clases en Europa, que culminar&iacute;a con los grandes conmociones de 1968; los impetuosos movimientos en favor de los derechos civiles en los Estados Unidos y la reafirmaci&oacute;n de los movimientos de liberaci&oacute;n nacional en el Tercer Mundo, a todo lo cual se agregar&iacute;a, poco despu&eacute;s, el demoledor impacto de la Guerra de Vietnam que termina de hacer saltar por los aires el laborioso andamiaje construido por las ciencias sociales norteamericanas desde finales de la segunda guerra mundial. El colapso te&oacute;rico de la teorizaci&oacute;n rostowiana tiene su correlato en el derrumbe de la sociolog&iacute;a parsoniana, la crisis de las teor&iacute;as de la modernizaci&oacute;n y la bancarrota del conductismo en la ciencia pol&iacute;tica. En Am&eacute;rica Latina esta crisis te&oacute;rica se acent&uacute;a por la presencia de la Revoluci&oacute;n Cubana y el progresivo deterioro de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, social y pol&iacute;tica de los pa&iacute;ses de mayor desarrollo capitalista una vez agotado el ciclo de la industrializaci&oacute;n sustitutiva, lo que promovi&oacute; el breve auge de las diversas corrientes de la teor&iacute;a de la dependencia. En sus distintas variantes, que van desde la ya mencionada obra de Andr&eacute; Gunder Frank, Ruy Mauro Marini y Theotonio dos Santos hasta Fernando H. Cardoso y Enzo Faletto, pasando por An&iacute;bal Quijano, Agust&iacute;n Cueva y tantos otros, la teorizaci&oacute;n de la dependencia ten&iacute;a como rasgos unificadores la crucial relevancia asignada al car&aacute;cter hist&oacute;rico del desarrollo capitalista, el papel de sus diversos agentes, la inserci&oacute;n de los pa&iacute;ses en un mercado mundial signado por profundas asimetr&iacute;as y la centralidad de la problem&aacute;tica pol&iacute;tica y estatal. A mediados de los setentas la crisis pol&iacute;tica generalizada en la regi&oacute;n, emblematizada por la violenta liquidaci&oacute;n de la &ldquo;v&iacute;a chilena al socialismo&rdquo; liderada por Salvador Allende y la Unidad Popular, del experimento radical democr&aacute;tico de Juan Jos&eacute; Torres y la Asamblea Popular en Bolivia, el termidor sufrido por la revoluci&oacute;n peruana con el desplazamiento de Velasco Alvarado, y el sangriento desenlace del retorno del peronismo en la Argentina precipit&oacute; un nuevo cambio en el paradigma dominante. En este caso se trat&oacute; mucho menos de una derrota en el plano de las ideas que de las consecuencias del per&iacute;odo m&aacute;s ferozmente represivo conocido por la Am&eacute;rica Latina contempor&aacute;nea, lo que implic&oacute; que muchos de los te&oacute;ricos de la dependencia y sus seguidores conocieran el exilio, la c&aacute;rcel y, en no pocos casos, la muerte. <br /><br />No es el prop&oacute;sito de este trabajo examinar los alcances y l&iacute;mites de las contribuciones de los dependentistas, bien conocidas en nuestra regi&oacute;n. Nos basta simplemente con resaltar la coincidencia entre sus pron&oacute;sticos pesimistas acerca del desarrollo del capitalismo en la periferia, formulados desde una perspectiva de izquierda, y los que brotan de la pluma de de Schweinitz, una nota desafinada en el monocorde ambiente de la academia norteamericana. (5) <br /><br /><u>La &ldquo;centro-izquierda&rdquo; latinoamericana y su apuesta al desarrollo del capitalismo</u></span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Si hemos sometido a la consideraci&oacute;n del lector estas tesis pesimistas acerca de la imposibilidad del desarrollo en la periferia -&iexcl;que no quiere decir imposibilidad de registrar, por momentos, altas tasas de crecimiento econ&oacute;mico!- es porque el devenir de la historia ha demostrado, transcurrido casi medio siglo, que los diagn&oacute;sticos que se opon&iacute;an al ingenuo m&aacute;s no desinteresado optimismo de Rostow y sus colegas estaban en lo cierto. Actualizar esta certeza es bien oportuno en nuestros d&iacute;as, cuando proliferan una serie de gobiernos de &ldquo;centro-izquierda&rdquo; que, en Am&eacute;rica Latina, proclaman con ciego entusiasmo su confianza en culminar exitosamente su marcha hacia el desarrollo -o entrar al Primer Mundo, como se dec&iacute;a en los noventas- transitando por una ruta que fue clausurada hace mucho tiempo. (6)<br /><br />En este sentido, los gobiernos de la llamada &ldquo;centro-izquierda&rdquo; se han llevado todas las palmas. Su fidelidad a las orientaciones generales del Consenso de Washington, fidelidad que no desmentida por una cierta ret&oacute;rica &ldquo;progresista&rdquo; -estent&oacute;rea, a veces, como en el caso argentino; aflautada, en otros, como en los casos de Brasil, Chile y Uruguay- les hace creer que si persisten en las pol&iacute;ticas ortodoxas recomendadas por el FMI, el Banco Mundial y la OMC alg&uacute;n d&iacute;a, m&aacute;s pronto que tarde, llegar&aacute;n a ser pa&iacute;ses como los europeos o los Estados Unidos. Desde su tumba el bueno de de Schweinitz seguramente debe estar sonriendo burlonamente ante tama&ntilde;o disparate. Y, si pudiera regresar al reino de los vivos, seguramente que les preguntar&iacute;a a los voceros de esos gobiernos acerca de las razones por las cuales hace casi un siglo que pa&iacute;ses como la Argentina, Brasil y M&eacute;xico siguen siendo los depositarios de un luminoso futuro capitalista que nunca se concreta y que, al contrario, los aleja cada d&iacute;a m&aacute;s de los capitalismos desarrollados, perpetuando su condici&oacute;n de eternos &ldquo;pa&iacute;ses del futuro.&rdquo; Antes de la Gran Depresi&oacute;n de 1929 el pensamiento convencional de las ciencias sociales auguraba para la Argentina un futuro esplendoroso. Y lo mismo ocurrir&iacute;a con Brasil luego de la Segunda Guerra Mundial, en donde su alianza con los Estados Unidos y el env&iacute;o de sus tropas a colaborar en la empresa b&eacute;lica en los campos europeos supuestamente le abrir&iacute;a de par en par las puertas de la colaboraci&oacute;n norteamericana lo que garantizar&iacute;a una ruta segura a los niveles de desarrollo existentes en el Primer Mundo. La construcci&oacute;n, con la ayuda de un cr&eacute;dito del Eximbank avalado por los Estados Unidos, de la planta sider&uacute;rgica de Volta Redonda, a comienzos de los cincuenta fue vista por muchos como una clara se&ntilde;al de que el proceso estaba en marcha y era irreversible. Medio siglo despu&eacute;s, Argentina y Brasil siguen estando &ldquo;condenados al &eacute;xito&rdquo;, como lo asegura con su inclaudicable optimismo uno de los principales cient&iacute;ficos sociales de Brasil, Helio Jaguaribe, pero su realidad econ&oacute;mica y social demuestra que lejos de acortar su distancia con los pa&iacute;ses desarrollados ocurri&oacute; exactamente lo contrario y ahora est&aacute;n m&aacute;s lejos que antes. Lo mismo puede decirse del caso mexicano, sin la menor duda: si algo hizo el TLC inaugurado el 1&ordm; de Enero de 1994 fue ensanchar el hiato que separaba a la econom&iacute;a mexicana de las de Estados Unidos y Canad&aacute;. <br /><br />Pese a esta abrumadora evidencia el mito del desarrollo capitalista nacional y su premisa, la existencia de una burgues&iacute;a nacional, siguen ejerciendo un enfermizo atractivo en la dirigencia &ldquo;progresista&rdquo; latinoamericana, a punto tal que en fechas recientes esta patolog&iacute;a concit&oacute; la atenci&oacute;n de un distinguido estudioso marxista, Vivek Chibber, quien sobre la base de una evidencia comparativa internacional demoli&oacute; inmisericordemente tales tesis. (Chibber, 2005) Este ascendiente revela los alcances de la victoria ideol&oacute;gica del neoliberalismo en la &ldquo;batalla de ideas&rdquo;: si en la segunda mitad de la d&eacute;cada de los sesentas hab&iacute;a tomado cuerpo una teorizaci&oacute;n y una propuesta pol&iacute;tica en torno a una &ldquo;v&iacute;a no capitalista de desarrollo&rdquo; que se manifest&oacute; de diversas maneras en los distintos pa&iacute;ses - con Salvador Allende y Radomiro Tomic en las elecciones presidenciales chilenas de 1970; en el r&eacute;gimen de Velasco Alvarado en el Per&uacute; de finales de los sesentas; en la tentativa de Juan Jos&eacute; Torres en la Bolivia de la Asamblea Popular de 1971, siendo los casos m&aacute;s importantes- a partir de la contra-ofensiva capitalista lanzada desde mediados de los setentas esa alternativa fue barrida con un ba&ntilde;o de sangre. El resultado es que hoy gran parte de la &ldquo;centro-izquierda&rdquo;, producto de aquella derrota en el crucial terreno de las ideas, renueva su creencia en el desarrollo capitalista nacional impulsado por una figura espectral: la &ldquo;burgues&iacute;a nacional&rdquo;. <br /><br /><u>La persistencia de un mito</u></span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Veamos algunos ejemplos extra&iacute;dos de la presente coyuntura. En la Argentina, por ejemplo, el presidente N&eacute;stor Kirchner reafirma su decisi&oacute;n de construir un &ldquo;capitalismo serio&rdquo;, alentando la constituci&oacute;n de una &ldquo;burgues&iacute;a nacional&rdquo; capaz de conducir la maltratada econom&iacute;a argentina hacia el puerto seguro del desarrollo. Esa fue una de sus primeras definiciones program&aacute;ticas en el discurso inaugural de su mandato, el 25 de Mayo de 2003, cuando ante la Asamblea Legislativa dec&iacute;a que &ldquo;(e)n nuestro proyecto ubicamos en un lugar central la idea de reconstruir un capitalismo nacional que genere las alternativas que permitan reinstalar la movilidad social ascendente.&rdquo;<br /><br />Esta obstinaci&oacute;n habr&iacute;a de acentuarse con el paso de los a&ntilde;os, lo que qued&oacute; en evidencia en su viaje a la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, en el mes de Septiembre de 2006, ocasi&oacute;n en la cual tanto Kirchner como la Senadora Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner, su eventual sucesora en la Casa Rosada, dieran muestras de su incondicional adhesi&oacute;n al capitalismo y al mito del desarrollo capitalista nacional. En esa ocasi&oacute;n el presidente acept&oacute; una invitaci&oacute;n de la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE) para visitar su sede y disfrutar del dudoso privilegio de tocar la campana que indica el cierre de las operaciones del d&iacute;a. En dicha oportunidad Kirchner dijo, evidenciando un sincero arrepentimiento, que &ldquo;agradezco el gesto del mercado de invitarnos aqu&iacute;. La Argentina est&aacute; volviendo al lugar del que nunca debi&oacute; haber salido&rdquo;. (Rodr&iacute;guez Yebra, 2006). Lo curioso del caso, es que de hecho la Argentina jam&aacute;s se hab&iacute;a marchado de ese lugar. Por el contrario, siempre estuvo all&iacute;, por lo menos desde mediados de la d&eacute;cada de los cincuentas como uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s endeudados del planeta y jugosa presa de todo tipo de operaciones especulativas y de pillaje realizadas desde ese sagrado recinto: desde el doloso &ldquo;megacanje&rdquo; de la deuda externa de la &eacute;poca de De la R&uacute;a/Cavallo, hasta las fraudulentas privatizaciones y la apertura indiscriminada de ordenadas por Menem/Cavallo pasando por innumerables tropel&iacute;as y latrocinios de ese tipo. &iquest;Ignoraba Kirchner al pronunciar sus palabras que cerca del 95 por ciento de las operaciones que tienen lugar en el sistema financiero internacional -del cual Wall Street es su coraz&oacute;n- son de car&aacute;cter especulativo, raz&oacute;n por la cual una investigadora como Susan Strange, nada sospechosa de propensiones izquierdistas, bautiz&oacute; a dicho sistema como un &ldquo;capitalismo de casino&rdquo;, parasitario e irresponsable, depredador de mercados y naciones, cuya febril b&uacute;squeda de lucro no se detiene ante nada o ante nadie sembrando a su paso crisis, destrucci&oacute;n y muertes? Similares declaraciones expres&oacute; bajo el amparo de un organismo como el Council of the Americas, uno de los principales sostenes ideol&oacute;gicos del imperio- despejando cualquier duda que pudiera subsistir sobre la naturaleza de su gobierno: una variedad del &ldquo;centro-izquierda&rdquo;, por momentos vociferante pero siempre inquebrantablemente identificada con la perpetuaci&oacute;n del capitalismo en la Argentina y, pese a gestos y ret&oacute;ricas estridentes, cada vez m&aacute;s d&oacute;cil ante los dictados de la Casa Blanca. <br /><br />Hay que agregar que ya, con anterioridad a esta fecha y en numerosas ocasiones, Kirchner se hab&iacute;a referido reiteradamente a la necesidad de implantar en la Argentina un capitalismo &ldquo;serio&rdquo;, &ldquo;nacional&rdquo; e &ldquo;inteligente&rdquo;, adjetivos &eacute;stos que supuestamente obrar&iacute;an el milagro de convertir a un r&eacute;gimen basado en la explotaci&oacute;n del trabajo asalariado en una fraternal comunidad de iguales. Uno de los problemas con que se enfrenta el presidente es que en la Argentina el capitalismo nada serio sino, por el contrario, &ldquo;sonriente&rdquo;, &ldquo;irresponsable&rdquo;, &ldquo;de los compinches&rdquo; (croony capitalism), &ldquo;trasnacionalizado&rdquo; y torpe, en vez de inteligente, produjo espl&eacute;ndidos resultados para los capitalistas, con tasas exorbitantes de ganancias y con la consolidaci&oacute;n de extraordinarios privilegios que ning&uacute;n burgu&eacute;s &ldquo;serio&rdquo; pensar&iacute;a que es razonable abandonar por m&aacute;s que lo solicitara el primer mandatario. &iquest;C&oacute;mo convencer a quien se encuentra instalado en el diez por ciento m&aacute;s rico de la Argentina -y cuyos ingresos en 2003 eran 56 veces superiores a los del diez por ciento m&aacute;s pobre- que es urgente y necesario pasar a un capitalismo &ldquo;serio&rdquo;, que evite tan flagrante e intolerante injusticia? Lo m&aacute;s probable es que el capitalista en cuesti&oacute;n considere &ldquo;poco seria&rdquo; la preocupaci&oacute;n presidencial por la &ldquo;seriedad&rdquo; de un capitalismo que produce tan magn&iacute;ficos resultados, recompensando a los empresarios y a los inversores con tan fenomenales ganancias. <br /><br />Esta expl&iacute;cita voluntad de situar los par&aacute;metros fundamentales de la sociedad capitalista fuera de cualquier posible impugnaci&oacute;n, no as&iacute; sus manifestaciones m&aacute;s aberrantes, fueron ratificados en ese mismo viaje en una conferencia dictada en la Universidad de Columbia por la senadora Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner. En esa ocasi&oacute;n la esposa del presidente -sin duda, una de sus m&aacute;s autorizadas voceras- declar&oacute; que las pol&iacute;ticas del gobierno de Kirchner se sit&uacute;an del lado del capitalismo. &#39;&iquest;Qu&eacute; es el capitalismo?&#39;, se pregunt&oacute;. Su respuesta: lo que hizo caer al muro del Berl&iacute;n no fue &ldquo;el poder&iacute;o de Estados Unidos sino que el capitalismo es una mejor idea que el comunismo, y si el capitalismo se distingue frente a otras doctrinas es por la idea del consumo&#39;. Sus cr&iacute;ticas al FMI se apoyan en la inconsistencia de sus pr&eacute;dicas con el supuesto n&uacute;cleo del capitalismo, sus &ldquo;mejores ideas&rdquo;, dado que &ldquo;con sus pol&iacute;ticas de ajuste lo primero que hace es restringir el consumo&rdquo; y, en consecuencia, debilitar el impulso capitalista. (Baron, 2006)<br /><br /><u>&iquest;Un capitalismo nacional sin &ldquo;burgues&iacute;a nacional&rdquo;?</u></span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Volviendo al discurso inaugural de Kirchner, &iquest;Qu&eacute; grado de realismo tiene hoy, en un mundo de mercados transnacionalizados y de impetuosa mundializaci&oacute;n de los procesos productivos, comerciales y financieros, apostar a un desarrollo capitalista nacional? Pregunta indispensable sobre todo en una formaci&oacute;n social como la argentina, en la cual el grado de extranjerizaci&oacute;n de la econom&iacute;a ha avanzado a ritmo desenfrenado y es uno de los mayores de toda la regi&oacute;n. Respuesta: ning&uacute;n grado de realismo. Es pura fantas&iacute;a. Ra&uacute;l Zibechi, en un texto sumamente interesante que desnuda el anacronismo de esta opci&oacute;n, cita una categ&oacute;rica afirmaci&oacute;n de Samir Amin diciendo que &ldquo;ya no hay m&aacute;s una burgues&iacute;a nacional&rdquo;. Afirmaci&oacute;n un tanto excesiva pero que contiene importantes elementos de verdad. (Zibechi, p. 1). Excesiva, decimos, porque algunos pa&iacute;ses de las metr&oacute;polis capitalistas todav&iacute;a se caracterizan por la presencia de ciertos conglomerados empresariales equivalentes a una &ldquo;burgues&iacute;a nacional&rdquo; si bien diferentes al modelo cl&aacute;sico de esta clase tal cual aparec&iacute;a en la segunda mitad del siglo diecinueve y comienzos del veinte. Tal es el caso de Estados Unidos, Jap&oacute;n, Corea y los principales pa&iacute;ses europeos, cuyas grandes empresas si bien operan a escala planetaria y tienen un horizonte de acumulaci&oacute;n que trasciende con creces las fronteras nacionales tienen sus casas matrices en esos pa&iacute;ses, se protegen con sus jueces y sus leyes, cuentan con sus gobiernos para acudir en defensa de sus intereses cuando son amenazados y es hacia all&iacute; donde canalizan las ganancias que obtienen en los mercados mundiales. Y con relaci&oacute;n a la Argentina agrega que &ldquo;el &uacute;ltimo intento de burgues&iacute;a nacional que hubo en la Argentina fue Per&oacute;n. No creo que haya actualmente una burgues&iacute;a nacional en Argentina. Existe una burgues&iacute;a compradora que imagina su enriquecimiento, como proyecto, en el marco del capitalismo global tal como es, sin ambici&oacute;n alguna de modificar los t&eacute;rminos de este capitalismo.&rdquo; Amin no duda que puedan existir &ldquo;proyectos de burgues&iacute;a nacional en los pa&iacute;ses ex socialistas. Principalmente: Rusia y China &hellip; pero no hay un proyecto de burgues&iacute;a nacional en ning&uacute;n otro pa&iacute;s, sean los pa&iacute;ses m&aacute;s industrializados como Argentina, Brasil, Egipto e India o pa&iacute;ses menos industrializados, como los de Africa subsahariana. &iexcl;Ya no hay m&aacute;s burgues&iacute;a nacional!&rdquo; Sin entrar en pol&eacute;micas, insistimos: lo que dice Amin es indiscutible para la periferia, pero mucho m&aacute;s debatible cuando concentramos nuestra atenci&oacute;n en el capitalismo mundializado, (Roffinelli y Kohan, 2003) (7)<br /><br />Podr&iacute;a arg&uuml;irse que, a diferencia de la Argentina, en el caso de Brasil, esta expectativa sobre las potencialidades desarrollistas de la &ldquo;burgues&iacute;a nacional&rdquo; tiene un cierto fundamento. Despu&eacute;s de todo Brasil fue, junto a M&eacute;xico, uno de los dos &uacute;nicos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina que cont&oacute; con una pujante &ldquo;burgues&iacute;a nacional&rdquo;. En la Argentina una formaci&oacute;n relativamente similar existi&oacute; entre 1870 y 1930: se trataba de una clase de grandes propietarios agrarios aburguesados &iacute;ntimamente asociados a una &ldquo;burgues&iacute;a compradora&rdquo; fuertemente angl&oacute;fila y estrechamente ligada a econom&iacute;a brit&aacute;nica. Pero cuando este proyecto se agot&oacute;, con el derrumbe capitalista de 1929, la &ldquo;burgues&iacute;a nacional&rdquo; que ten&iacute;a que dar un paso al frente para establecer su hegemon&iacute;a brill&oacute; por su ausencia. Y si bien el peronismo trat&oacute; de insuflarle los br&iacute;os necesarios para cumplir con su supuesta &ldquo;misi&oacute;n hist&oacute;rica&rdquo; esa clase -en realidad, un agrupamiento heter&oacute;clito de empresarios sin ninguna visi&oacute;n de conjunto ni proyecto nacional- se revel&oacute; como extraordinariamente d&eacute;bil y para nada dispuesta a luchar contra el imperialismo y sus poderosos aliados locales. Capitul&oacute; con ignonimia a los pocos a&ntilde;os, en 1955, a manos de una alianza olig&aacute;rquico-clerical que supo movilizar el resentimiento de los vastos sectores medios que se sent&iacute;an amenazados por las pol&iacute;ticas de promoci&oacute;n social impulsadas por el peronismo y que hab&iacute;an dotado a los sectores populares de una gravitaci&oacute;n econ&oacute;mica y social sin precedentes. Dicha alianza, hay que decirlo, cont&oacute; con el discreto apoyo del imperialismo norteamericano, que en 1945 se hab&iacute;a opuesto frontalmente a Per&oacute;n. Pero ahora le tem&iacute;a menos a las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas del peronismo, que a esas alturas ya estaban &ldquo;alineadas&rdquo; con las directivas imperiales, que a los eventuales desbordes populares que podr&iacute;an producirse ante la descomposici&oacute;n del r&eacute;gimen y que, se dec&iacute;a en los pasillos oficiales de Washington, corr&iacute;an el riesgo de tener un desenlace revolucionario. (8) <br /><br />En el caso del Brasil, la persistencia de este mito (unido a la necesidad de edulcorar su imagen de sindicalista combativo) impuls&oacute; al candidato del PT para las elecciones del 2002, Luiz Inacio &ldquo;Lula&rdquo; da Silva a forjar una alianza tan desmovilizadora como anacr&oacute;nica con un representante de la &ldquo;burgues&iacute;a nacional&rdquo; brasile&ntilde;a, un sector supuestamente identificado con el desarrollo econ&oacute;mico y el fortalecimiento del mercado interno, la expansi&oacute;n del empleo y, por esta v&iacute;a, una cierta redistribuci&oacute;n del ingreso. Sin embargo, la presencia del empresario Jos&eacute; Alencar no traspas&oacute; los l&iacute;mites de lo meramente ornamental: fue durante la primera presidencia de Lula cuando el capital financiero obtuvo las m&aacute;s fabulosas tasas de rentabilidad de toda la historia del Brasil, con el previsible impacto devastador sobre los restos de una &ldquo;burgues&iacute;a nacional&rdquo; absolutamente impotente para torcer el rumbo de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica ultraneoliberal que, con al aval de Lula, la estaba destrozando. En ese sentido, los reiterados lamentos del vicepresidente por los efectos de las pol&iacute;ticas del superministro fueron penosos testimonios de la incapacidad pol&iacute;tica de una clase que, a pesar de los nost&aacute;lgicos, ya hac&iacute;a tiempo que hab&iacute;a perdido los atributos que, en el pasado, le posibilitaron ejercer un papel m&aacute;s decoroso en el escenario nacional.<br /><br />Claro est&aacute; que los casos de Brasil y M&eacute;xico tampoco son id&eacute;nticos. Tal como lo argumentara hace ya muchos a&ntilde;os Agust&iacute;n Cueva, M&eacute;xico fue sede de la &uacute;nica revoluci&oacute;n burguesa triunfante en Am&eacute;rica Latina. Otras tentativas, seg&uacute;n Cueva, como Guatemala en 1944 o Bolivia, en 1952, fracasaron en ese intento. La primera ahogada en sangre por la invasi&oacute;n de Castillo Armas, orquestada por la CIA, y la segunda producto de la ferocidad de la reacci&oacute;n termidoriana que puso fin a la insurgencia popular de los mineros y campesinos bolivianos. El caso de M&eacute;xico obliga a introducir una distinci&oacute;n que reiteradamente propusiera Lenin para comprender la peculiaridad de las revoluciones burguesas en los capitalismos perif&eacute;ricos: una cosa son las fuerzas motrices de la revoluci&oacute;n y otra bien distinta las fuerzas dirigentes de la misma. En M&eacute;xico las fuerzas motrices de la Revoluci&oacute;n Mexicana fueron el campesinado y, en menor medida, los sectores populares urbanos; pero las fuerzas dirigentes fueron la peque&ntilde;a burgues&iacute;a y un incipiente sector burgu&eacute;s que montado sobre la oleada revolucionaria proveniente &ldquo;desde abajo&rdquo; liquid&oacute; el viejo orden y sent&oacute; las bases para un vigoroso desarrollo econ&oacute;mico una de cuyas consecuencias ser&iacute;a la creaci&oacute;n de la m&aacute;s pujante &ldquo;burgues&iacute;a nacional&rdquo; de Am&eacute;rica Latina. En el caso de Brasil, Florest&aacute;n Fern&aacute;ndes ha se&ntilde;alado que la revoluci&oacute;n burguesa asumi&oacute; m&aacute;s bien las caracter&iacute;sticas que Gramsci sintetizara en su concepto de &ldquo;revoluci&oacute;n pasiva&rdquo;, es decir, una tentativa de fundar un orden burgu&eacute;s pero sin un proceso revolucionario que movilizara a las clases y capas subalternas para destruir los cimientos del viejo orden. Revoluci&oacute;n burguesa tard&iacute;a porque comenz&oacute; simult&aacute;neamente con la r&aacute;pida transnacionalizaci&oacute;n del capitalismo de posguerra que producir&iacute;a el agotamiento del proyecto de desarrollo capitalista nacional; y d&eacute;bil, adem&aacute;s, porque la representaci&oacute;n de los intereses &ldquo;nacionales&rdquo; de los sectores burgueses -acosados por la din&aacute;mica imperialista tanto como por una impetuosa movilizaci&oacute;n popular- tuvo que descansar en manos de las fuerzas armadas. Esto dio lugar a una suerte de &ldquo;cesarismo regresivo&rdquo;, para utilizar una vez m&aacute;s una categor&iacute;a de an&aacute;lisis gramsciano, en donde la &ldquo;burgues&iacute;a nacional&rdquo; brasile&ntilde;a para reafirmar su predominio tuvo que subordinarse a -y no s&oacute;lo hacerse representar por- las fuerzas armadas durante veinte a&ntilde;os, con la irremediable distorsi&oacute;n de su l&oacute;gica de acumulaci&oacute;n. La ca&iacute;da del r&eacute;gimen militar puso en evidencia los l&iacute;mites de esta estrategia. (9) <br /><br /><u>Lecciones de la historia econ&oacute;mica</u></span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Las ense&ntilde;anzas que pueden extraerse de estos ejemplos, sucintamente presentados, son inequ&iacute;vocas. A comienzos del siglo veintiuno tanto Brasil como M&eacute;xico -y en mucho mayor medida la Argentina- atestiguan por una parte la acelerada descomposici&oacute;n de la &ldquo;burgues&iacute;a nacional&rdquo;; por la otra, que por m&aacute;s que haya habido prolongados per&iacute;odos de crecimiento econ&oacute;mico &eacute;stos no fueron suficientes para hacer que aquellos pa&iacute;ses superasen las fronteras del subdesarrollo.<br /><br />En M&eacute;xico la etapa del &ldquo;desarrollo nacional-burgu&eacute;s&rdquo; culmin&oacute; en 1976. Se abri&oacute; en ese momento un interregno que se prolong&oacute; hasta Agosto de 1982 cuando el catastr&oacute;fico default mexicano precipit&oacute; la crisis de la deuda en todo el mundo. Comenz&oacute; entonces un per&iacute;odo signado por la progresiva imposici&oacute;n de las pol&iacute;ticas neoliberales y, a partir de 1988, en el sexenio de Salinas de Gortari, por la capitulaci&oacute;n incondicional del PRI y la burgues&iacute;a mexicana ante el capital norteamericano y el desmantelamiento de casi todas las conquistas de la Revoluci&oacute;n Mexicana, l&iacute;nea &eacute;sta que habr&iacute;a de continuarse y profundizarse en los gobiernos del PAN que le sucedieron. El triunfo de este partido en las elecciones presidenciales del 2000, y el del candidato de la derecha radical Felipe Calder&oacute;n en los fraudulentos comicios del 2006 no hicieron sino ratificar en el plano de las estructuras pol&iacute;ticas y estatales la creciente subordinaci&oacute;n de facto de M&eacute;xico a los dictados de Washington y el sometimiento de la herida de muerte &ldquo;burgues&iacute;a nacional&rdquo; a manos del capital extranjero. La privatizaci&oacute;n de las empresas p&uacute;blicas y la absorci&oacute;n de las privadas nacionales -am&eacute;n de la competencia desigual facilitada por la firma del TLC- hizo que grandes conglomerados transnacionales fundamentalmente estadounidenses tomaran bajo su control casi todos los sectores estrat&eacute;gicos de la econom&iacute;a mexicana, socavando el basamento material de lo que en sus &eacute;pocas de gloria fuera la &ldquo;burgues&iacute;a nacional&rdquo; m&aacute;s poderosa de Am&eacute;rica Latina.<br /><br />Un proceso semejante se ha vivido en el Brasil, donde la transnacionalizaci&oacute;n de su atractivo mercado interno -potencialmente enorme- ha ido desplazando a los viejos sectores burgueses nacionales hacia las &aacute;reas menos rentables de la econom&iacute;a. Las grandes empresas p&uacute;blicas fueron o bien privatizadas o desmanteladas, para su venta por partes, y las pol&iacute;ticas de atracci&oacute;n del capital extranjero a cualquier costo, facilitadas por la estructura federal del estado brasile&ntilde;o, impuls&oacute; una suicida race to the bottom de los gobiernos estaduales que ofrec&iacute;an una escalada sin l&iacute;mites de exenciones tributarias y fiscales a las empresas extranjeras para atraerlas a que se radiquen en su territorio, arrojando por la borda no s&oacute;lo eventuales ingresos fiscales sino tambi&eacute;n controles medioambientales y laborales de diverso tipo. La Argentina, por su parte, ostenta el dudoso honor de ser el pa&iacute;s con mayor grado de extranjerizaci&oacute;n de su econom&iacute;a, donde todo fue malvendido y enajenado durante el fat&iacute;dico decenio del capitalismo salvaje presidido por Carlos S. Menem. Venezuela, Bolivia, Colombia, adem&aacute;s de Brasil y M&eacute;xico, se las ingeniaron para preservar el control estatal de la riqueza petrolera; en Argentina, en cambio, YPF fue privatizada. Y si M&eacute;xico pudo hasta hoy conservar el control p&uacute;blico sobre la Comisi&oacute;n Federal de Electricidad, en la Argentina su hom&oacute;loga fue seccionada en dos partes y privatizada a precio vil. Lo mismo ocurri&oacute; con el gas, los tel&eacute;fonos, la aeronavegaci&oacute;n, el agua y un sinf&iacute;n de empresas p&uacute;blicas que hab&iacute;an sido fundadas con los ahorros de los argentinos y que, en medio de un festival sin precedentes de corruptelas de todo tipo, fueron transferidas a manos extranjeras. En algunos casos, a empresas estatales extranjeras, como lo era Repsol cuando se adue&ntilde;&oacute; de YPF. O, en otros, facilitando que la segunda empresa petrolera argentina, de capitales privados, fuese adquirida por una empresa p&uacute;blica como Petrobr&aacute;s, lo cual contradec&iacute;a flagrantemente el discurso neoliberal acerca de la &ldquo;ineficiencia&rdquo; propia de las empresas p&uacute;blicas.. De ah&iacute; que la extranjerizaci&oacute;n de la econom&iacute;a argentina sea hoy un dato grotesco para un pa&iacute;s cuyas empresas del estado fueron, en su mejor momento, puntales del desarrollo nacional cumpliendo important&iacute;simas funciones econ&oacute;micas y sociales que la pusil&aacute;nime &ldquo;burgues&iacute;a nacional&rdquo; nunca se preocup&oacute; por asumir y que el gobierno actual no tiene intenciones de recuperar.<br /><br />Para resumir: la sucinta enumeraci&oacute;n anterior ilustra con elocuencia el proceso de descomposici&oacute;n e irreversible debilitamiento de las &ldquo;burgues&iacute;as nacionales&rdquo;, fen&oacute;meno que como asegura Chibber se reproduce por doquier en la periferia del sistema.. En las tres econom&iacute;as m&aacute;s grandes de Am&eacute;rica Latina se verifica el mismo proceso de debilitamiento/descomposici&oacute;n y nada autoriza a pensar que en las dem&aacute;s la tendencia hist&oacute;rica se mueva en una direcci&oacute;n contraria. Los avances de los diversos TLCs (bilaterales: con Chile, Colombia, Per&uacute;; o multilaterales, como los de las econom&iacute;as centroamericanas y Rep&uacute;blica Dominicana) si algo van a hacer es practicar con fruici&oacute;n la eutanasia del empresariado nacional, y concentrar los negocios en manos de los grandes conglomerados norteamericanos que impulsan los proyectos que ejecuta la Casa Blanca.<br /><br />Pero hay adem&aacute;s otra cuesti&oacute;n que debe ser considerada: en los casos de Brasil y M&eacute;xico, los dos pa&iacute;ses con las m&aacute;s poderosas &ldquo;burgues&iacute;as nacionales&rdquo;, el proceso de acumulaci&oacute;n que &eacute;stas supieron impulsar de ninguna manera logr&oacute; que aquellos accedieran al rango de capitalismos desarrollados. (10) M&eacute;xico conoci&oacute; un per&iacute;odo de extraordinario crecimiento econ&oacute;mico entre 1940 y 1976, &ldquo;el desarrollo estabilizador&rdquo;, un desempe&ntilde;o econ&oacute;mico extraordinario sostenido por un inusualmente prolongado per&iacute;odo de tiempo. Y sin embargo, despu&eacute;s de tanto esfuerzo lo que se encontr&oacute; al final del camino no fue el l&iacute;mpido cielo del desarrollo sino la tremenda crisis de 1982 y, luego, la recomposici&oacute;n regresiva y reaccionaria del capitalismo mexicano bajo la &eacute;gida del capital financiero, las empresas transnacionales y la presi&oacute;n de la Casa Blanca. Por lo tanto, lo que esto demuestra es que pese a las elevadas tasas de crecimiento sostenidas durante treinta y seis a&ntilde;os el capitalismo perif&eacute;rico fue incapaz de dar el salto que le permitiera superar la barrera que separa subdesarrollo de desarrollo. Resultado similar se obtuvo luego de mal llamado &ldquo;milagro econ&oacute;mico&rdquo; de los militares brasile&ntilde;os, que por algunos a&ntilde;os registr&oacute; tasas elevadas de crecimiento econ&oacute;mico. Y otro tanto ocurri&oacute; en la Argentina, a comienzos de los noventas y, de modo a&uacute;n m&aacute;s rotundo en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, cuando el pa&iacute;s luego de la gran crisis del per&iacute;odo 1998-2002 -y que tuvo su climax en las grandes movilizaciones populares de Diciembre de 2001- se embarc&oacute; en un per&iacute;odo de 47 meses de crecimiento econ&oacute;mico ininterrumpido con tasas tan elevadas como las de China y, sin embargo, los problemas cr&oacute;nicos del subdesarrollo, que afectan a Brasil y a M&eacute;xico, tambi&eacute;n se exhiben con singular nitidez en la Argentina: pobreza, exclusi&oacute;n social, desempleo, altas tasas de analfabetismo abierto y funcional, baja productividad media, profundos desequilibrios regionales, debilidad estatal para imponer reglas del juego en la econom&iacute;a, retraso tecnol&oacute;gico, vulnerabilidad externa, fragilidad de las instituciones democr&aacute;ticas (cuando las hay), y m&uacute;ltiples formas de dependencia econ&oacute;mica de los centros imperialistas del poder mundial. (11)<br /><br />En s&iacute;ntesis: en estos tres pa&iacute;ses hubo crecimiento econ&oacute;mico, y en algunos casos el crecimiento, evidentemente con discontinuidades, lleg&oacute; a ser realmente impresionante. Sin embargo, ninguno dej&oacute; de ser un pa&iacute;s subdesarrollado y, por eso, al d&iacute;a de hoy exhiben los rasgos que caracterizan tal situaci&oacute;n. Hubo una sola excepci&oacute;n en la historia econ&oacute;mica contempor&aacute;nea: Corea, el &uacute;nico pa&iacute;s que en el siglo veinte trascendi&oacute; las fronteras que separan subdesarrollo de desarrollo. Uno de los pocos, tambi&eacute;n, que a diferencia de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, jam&aacute;s aplic&oacute; los &ldquo;buenos consejos&rdquo; del FMI, el BM y el Consenso de Washington y que, por eso mismo, fue el &uacute;ltimo en subirse al tren del desarrollo capitalista antes de que se alejara definitivamente de la estaci&oacute;n a mediados del siglo veinte. Todos los dem&aacute;s llegaron tarde y ahora quedarse a esperar su regreso es un arrebato de nostalgia destinado inexorablemente al fracaso. (12)<br /><br /><u>Repensar al socialismo</u></span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">La conclusi&oacute;n de estas breves reflexiones sobre la historia econ&oacute;mica comparada es la siguiente: quien quiera hoy hablar de desarrollo tiene que estar dispuesto a hablar de socialismo; y si no quiere hablar de socialismo debe callar a la hora de hablar del desarrollo econ&oacute;mico. La experiencia internacional es taxativa: pa&iacute;ses considerados &ldquo;la gran promesa&rdquo;, poseedores de un futuro brillante en el concierto capitalista mundial, se debaten en medio del subdesarrollo, la pobreza y la dependencia un siglo despu&eacute;s de aquellos pron&oacute;sticos tan favorables. Los gobiernos y el p&uacute;blico en general tienen que admitir que, como dijera de Schweinitz, esa ruta est&aacute; clausurada y que es necesario crear una opci&oacute;n nueva. La declaraci&oacute;n del Presidente Hugo Ch&aacute;vez Fr&iacute;as en el sentido de que dentro del capitalismo no hay soluci&oacute;n para los problemas de Am&eacute;rica Latina sintetiza adecuadamente el resultado de numerosos estudios e investigaciones. Si hay una soluci&oacute;n -y si tenemos tiempo de encontrar una soluci&oacute;n dada la amenaza de holocausto ecol&oacute;gico que se cierne sobre el planeta- habr&aacute; que buscarla fuera del capitalismo, en el campo del socialismo. (13)<br /><br />Por lo tanto, la propuesta de avanzar en la construcci&oacute;n del socialismo del siglo veintiuno es una invitaci&oacute;n que no debe ser desechada. Claro est&aacute; que, en el terreno econ&oacute;mico, se trata de un socialismo superador de la anacr&oacute;nica antinomia &ldquo;planificaci&oacute;n centralizada o mercado incontrolado&rdquo; y que, en cambio, abre espacios para la imaginaci&oacute;n creadora de los pueblos en la b&uacute;squeda de nuevos dispositivos de control popular de los procesos econ&oacute;micos, dotados de la flexibilidad suficiente para responder con rapidez al torrente de innovaciones que d&iacute;a a d&iacute;a modifica la fisonom&iacute;a del capitalismo contempor&aacute;neo. Un socialismo que potencie la descentralizaci&oacute;n y la autonom&iacute;a de las empresas y unidades productivas y, al mismo tiempo, haga posible la efectiva coordinaci&oacute;n de las grandes orientaciones de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Un socialismo que promueva diversas formas de propiedad social, desde empresas cooperativas hasta empresas estatales y asociaciones de &eacute;stas con capitales privados, pasando por una amplia gama de formas intermedias en donde trabajadores, consumidores y t&eacute;cnicos estatales se combinen de diversa forma para engendrar nuevas relaciones de propiedad sujetas al control popular. Uno de los problemas m&aacute;s serios que tuvo la experiencia sovi&eacute;tica, y todas las que en ellas se inspiraron, fue la de confundir la propiedad p&uacute;blica con la propiedad estatal. Uno de los desaf&iacute;os m&aacute;s grandes del socialismo del siglo veintiuno ser&aacute; demostrar que existen formas alternativas de control p&uacute;blico de la econom&iacute;a distintas a las del pasado. Pero, es preciso tener en claro que tal como lo dijera en su tiempo Rosa Luxemburgo, el futuro, sobre todo para los sobrevivientes del holocausto social del neoliberalismo, es el socialismo o, en caso de que no logremos construirlo, ser testigos de la perpetuaci&oacute;n y agravamiento de esta barbarie que pone en peligro la sobrevivencia misma de la especie humana. <br /><br />Estamos ante una situaci&oacute;n cr&iacute;tica en la cual, como dijera Sim&oacute;n Rodr&iacute;guez, &ldquo;o inventamos o erramos&rdquo;. No hay modelos por imitar, Puede haber experiencias que sirvan como fuentes de inspiraci&oacute;n, pero nada m&aacute;s. Una China que alimenta a diario a mil trescientos millones de personas seguramente que tendr&aacute; algo digno de ser aprendido en el terreno de la producci&oacute;n agraria. Un Vietnam que renace de las cenizas de la destrucci&oacute;n de que fuera objeto a manos de los Estados Unidos tambi&eacute;n tiene algo que ense&ntilde;arnos. Los extraordinarios logros de Cuba en materia de salud y educaci&oacute;n contienen valios&iacute;simas lecciones que los pa&iacute;ses subdesarrollados deben estudiar con suma atenci&oacute;n. Pero la construcci&oacute;n del socialismo del siglo veintiuno, condici&oacute;n necesaria para el desarrollo de nuestras sociedades, no puede ser producto de actos imitativos. Fidel dijo reiteradamente que &ldquo;cada vez que copiamos nos equivocamos&rdquo;, subrayando la sabidur&iacute;a contenida en la sentencia de Sim&oacute;n Rodr&iacute;guez. Y un gran te&oacute;rico marxista latinoamericano, Jos&eacute; Carlos Mari&aacute;tegui, ya hab&iacute;a advertido los alcances de este desaf&iacute;o cuando dijera que el &ldquo;socialismo en Am&eacute;rica Latina no puede ser calco y copia sino invenci&oacute;n heroica de nuestros pueblos.&rdquo; Es con este predicamento que nuestros pueblos deber&aacute;n construir el socialismo del siglo veintiuno, condici&oacute;n necesaria para salir definitivamente del subdesarrollo.<br /><br /><u>Notas</u>: </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">1) El Che particip&oacute;, como Ministro de Industrias de Cuba, en la Conferencia del Consejo Interamericano Econ&oacute;mico y Social (CIES), un organismo dependiente de la OEA, que sesion&oacute; en Punta del Este entre el 5 y el 18 de Agosto de 1961, a escasos cuatro meses de la fallida invasi&oacute;n a Playa Gir&oacute;n. En su primera intervenci&oacute;n en la Conferencia el Che pronunci&oacute; un vibrante alegato denunciando los modest&iacute;simos alcances de un supuesto programa de desarrollo econ&oacute;mico auspiciado por los Estados Unidos, la fallida Alianza para el Progreso, representado en la Conferencia por su Secretario del Tesoro, Douglas Dillon, que por su &eacute;nfasis en la construcci&oacute;n de redes cloacales el revolucionario argentino-cubano denomin&oacute; sarc&aacute;sticamente como &ldquo;la letrinizaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina&rdquo;. Los modestos objetivos que se propon&iacute;a la Alianza, que ni siquiera fueron alcanzados por ning&uacute;n pa&iacute;s, contrastaban llamativamente con las grandes realizaciones que Cuba hab&iacute;a logrado en dos a&ntilde;os y medio de revoluci&oacute;n y que la hab&iacute;an convertido, entre otras cosas, en el primer territorio libre de analfabetos de las Am&eacute;ricas. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">2) Para un an&aacute;lisis sobre la naturaleza y el impacto de las ideas de Rostow v&eacute;ase Roffinelli y Kohan, 2003. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">3) No deja se ser asombrosa la coincidencia de perspectivas entre la obra de un te&oacute;rico conservador como Walter W. Rostow y la de quienes, desde una perspectiva presuntamente cr&iacute;tica, se inspiran en la obra de Hardt y Negri. En una entrevista concedida al matutino argentino P&aacute;gina/12 Cocco y Negri descalifican al concepto de imperialismo y juzgan como lamentable al &ldquo;antiimperialismo&rdquo;. No podr&iacute;an haber estado m&aacute;s de acuerdo con el te&oacute;rico preferido de la Administraci&oacute;n Kennedy. Cf. Gago, 2006 </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">4) Un ejemplo de nuestros d&iacute;as lo ofrece la obra de Hardt y Negri, Imperio, en la cual se asegura que pa&iacute;ses como Bangladesh y Hait&iacute; se encuentran al interior del imperio puesto que &eacute;ste todo lo abarca. Pero, &iquest;se hallan por eso en una posici&oacute;n comparable a la de los Estados Unidos, Francia, Alemania o Jap&oacute;n? Si bien afortunadamente admiten que no son id&eacute;nticos desde el punto de vista de la producci&oacute;n y circulaci&oacute;n capitalistas Hardt y Negri concluyen, para estupor de los estudiosos, que entre &ldquo;Estados Unidos y Brasil, Gran Breta&ntilde;a y la India no hay diferencias de naturaleza, s&oacute;lo diferencias de grado&rdquo;, tesis &eacute;sta que suscribir&iacute;a con entusiasmo el propio Rostow. (Hardt y Negri, p. 307) Como bien recuerda Amin, las periferias del sistema mundial no son tan s&oacute;lo &ldquo;formaciones desigualmente desarrolladas&rdquo; sino que se trata de formaciones sociales interdependientes precisamente en funci&oacute;n de esa desigualdad. Para una cr&iacute;tica a la visi&oacute;n radicalmente equivocada y funcional al imperialismo de Hardt y Negri ver Boron, 2002. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">5) Al momento de escribir su libro nuestro autor era profesor de la Northwestern University, una universidad de elite radicada nada menos que en Chicago y muy influenciada por el prestigio intelectual que por entonces gozaba la Escuela de Chicago de donde saldr&iacute;a, entre otros, uno de los grandes ide&oacute;logos de la contrarrevoluci&oacute;n neoliberal de los a&ntilde;os setentas. Nos referimos a Milton Friedman, por supuesto. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">6) Antes de proseguir con nuestra argumentaci&oacute;n se impone una aclaraci&oacute;n. Las usinas ideol&oacute;gicas de la derecha, con el auxilio invalorable de algunos ex -izquierdistas, ha impuesto un lugar com&uacute;n que podr&iacute;a sintetizarse as&iacute;: si bien se produjo en Am&eacute;rica Latina un &ldquo;giro a la izquierda&rdquo; Washington no debe reaccionar indiscriminadamente ante el peligro que esto podr&iacute;a entra&ntilde;ar para la &ldquo;seguridad nacional&rdquo; norteamericana, el normal funcionamiento de los mercados y la seguridad jur&iacute;dica de las inversiones extranjeras en la regi&oacute;n. Existen, seg&uacute;n los Casta&ntilde;edas, Vargas Llosas, Fuentes y tantos otros, dos izquierdas: una &ldquo;seria y racional&rdquo;, que comprende la importancia de no interferir con la l&oacute;gica de los mercados y otra, anatemizada como &ldquo;radical&rdquo;, &ldquo;populista&rdquo; o &ldquo;demag&oacute;gica&rdquo; seg&uacute;n los diversos autores, empe&ntilde;ada en contradecirla. La primera vertiente incluye como ejemplos paradigm&aacute;ticos los casos de la Concertaci&oacute;n chilena y el gobierno de Lula en Brasil, si bien hay otros en la regi&oacute;n que tambi&eacute;n podr&iacute;an encuadrarse en este modelo como el de Tabar&eacute; V&aacute;zquez en Uruguay y Alan Garc&iacute;a en el Per&uacute;. Ejemplos rotundos de la segunda ser&iacute;an los de Cuba y Venezuela, a los que posteriormente se agreg&oacute; el de Evo Morales en Bolivia y, m&aacute;s recientemente todav&iacute;a, el de Rafael Correa en el Ecuador. El caso de Kirchner ocupa un lugar muy especial porque si bien por su ret&oacute;rica podr&iacute;a encasill&aacute;rselo junto a Ch&aacute;vez y Evo, la orientaci&oacute;n de sus pol&iacute;ticas econ&oacute;micas -hecha excepci&oacute;n de la quita en los bonos de la deuda externa- se encuadra en los grandes lineamientos del Consenso de Washington. En realidad, cuando se habla de &ldquo;izquerda&rdquo; en Am&eacute;rica Latina tal caracterizaci&oacute;n le cabe exclusivamente a los gobiernos de Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador. Los dem&aacute;s son, en el mejor de los casos, gobiernos de centro a los cuales el r&oacute;tulo de &ldquo;centro izquierda&rdquo; les queda demasiado grande y constituye una distinci&oacute;n inmerecida en funci&oacute;n de sus pobres desempe&ntilde;os en materia de justicia social. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">7) Sobre este tema, ver Katz, 2004b.</span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">8) Recordar la visita de Milton Eisenhower a la Argentina, testificando el cambio en las relaciones con los Estados Unidos, luego de que el gobierno peronista admitiera el ingreso de las firmas petroleras norteamericanas y abandonara las pol&iacute;ticas heterodoxas utilizadas en el per&iacute;odo 1946-1951. Para testimoniar esa reorientaci&oacute;n, que implicaba un primer acercamiento al FMI, Eisenhower, enviado personal de su hermano Ike, a la saz&oacute;n presidente de los Estados Unidos, fue condecorado con la medalla de la lealtad peronista, el m&aacute;ximo galard&oacute;n otorgado por el partido a quienes sobresal&iacute;an en su lucha por los principios de justicia social que supuestamente encarnaba el peronismo. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">9) El superministro de las fuerzas armadas brasile&ntilde;as en ese per&iacute;odo no fue otro que Delf&iacute;m Netto quien, en la actualidad, se cuenta como uno de los principales asesores del Presidente Lula. Este ha repetidamente se&ntilde;alado la excelente vinculaci&oacute;n que lo une con el ex -funcionario del r&eacute;gimen militar. En una entrevista reciente Lula dijo que &#39;Pas&eacute; m&aacute;s de 20 a&ntilde;os criticando a Delfim (cuando Lula militaba en el sindicato metal&uacute;rgico y luego en la Central Unica de Trabajadores) y ahora &eacute;l es mi amigo y yo soy su amigo&#39;, afirm&oacute;. Luego asegur&oacute; que &#39;quien va m&aacute;s de derecha, va quedando m&aacute;s de centro. Quien est&aacute; m&aacute;s de izquierda, va quedando m&aacute;s socialdem&oacute;crata, menos a la izquierda&#39;. En esa misma entrevista Lula declar&oacute; que, habiendo cumplido los 60 a&ntilde;os, &ldquo;ya no est&aacute; en edad para ser de izquierda.&rdquo; (Clar&iacute;n, 2006) </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">10) Pese a que, bajo fuerte presi&oacute;n de EEUU, la OECD le confiri&oacute; esa condici&oacute;n a M&eacute;xico una vez que firm&oacute; el TLC con Estados Unidos y Canad&aacute;. Pero se trat&oacute; de una maniobra propagand&iacute;stica del imperio y nada m&aacute;s. Los 500.000 mexicanos que cada a&ntilde;o arriesgan su vida para cruzar la frontera demuestran con elocuencia la falacia de esa calificaci&oacute;n. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">11) Es preciso recordar que m&aacute;s all&aacute; de las etapas de altas tasas de crecimiento de corta duraci&oacute;n un pa&iacute;s como la Argentina registr&oacute; muy elevados &iacute;ndices durante el per&iacute;odo 1880-1914, sin que ello fuera suficiente para dar lugar a un capitalismo desarrollado. Otro tanto ocurri&oacute; con Brasil y M&eacute;xico a lo largo de gran parte del siglo veinte, y los resultados fueron los mismos. Est&aacute; fuera de toda discusi&oacute;n el hecho de que el crecimiento produjo una transformaci&oacute;n econ&oacute;mica importante en la periferia del sistema, pero en ning&uacute;n caso ese desempe&ntilde;o sirvi&oacute; para instalar a esos tres pa&iacute;ses en el selecto club de los capitalismos desarrollados. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">12) Alguien podr&iacute;a aducir, sin embargo, que el desarrollo de Espa&ntilde;a, Portugal, Grecia e Irlanda demuestra que el tren del desarrollo capitalista retorna recurrentemente posibilitando que nuevos pa&iacute;ses se incorporen al mundo desarrollado. Pero, en realidad, esto no es as&iacute;. Espa&ntilde;a y Portugal fueron grandes metr&oacute;polis imperiales durante siglos, y su prolongada decadencia de ninguna manera puede equipararse a la situaci&oacute;n de cualquiera de las sociedades coloniales de Am&eacute;rica Latina y el Caribe. Grecia fue durante siglos vol&aacute;til bot&iacute;n del Imperio Otomano, Francia, Inglaterra y Rusia, e Irlanda una provincia sometida de la corona brit&aacute;nica pero integrada a ese espacio econ&oacute;mico. En todo caso el desarrollo de estos cuatro pa&iacute;ses es una proyecci&oacute;n del proceso de acumulaci&oacute;n capitalista en curso primero en las grandes potencias europeos y, posteriormente, en la Uni&oacute;n Europea. Lo que &eacute;sta ha hecho es equivalente a lo ocurrido cuando, por ejemplo, Italia aplic&oacute; desde los a&ntilde;os sesenta del siglo pasado una pol&iacute;tica espec&iacute;fica para promover el desarrollo de sus regiones m&aacute;s atrasadas, el Mezzogiorno. Eso mismo hizo la UE con los cuatro pa&iacute;ses mencionados. En el caso de Am&eacute;rica Latina, &iquest;qui&eacute;n est&aacute; interesado en promover y financiar nuestro desarrollo? </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">13) Existe ya una abundante bibliograf&iacute;a en torno a la cuesti&oacute;n del socialismo del siglo XXI. Aparte de las diferentes intervenciones del Presidente Hugo Ch&aacute;vez Fr&iacute;as cons&uacute;ltese Katz, 2004 a, Katz, 2006; Kohan 2002; Mart&iacute;nez Heredia, 2005; Monedero, 2005; Petras, 2006; Puerta, 2006; Regalado Alvarez, 2005 Vald&eacute;s Guti&eacute;rrez, 2006.<br /><br /><u>Bibliograf&iacute;a</u>: </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Baron, Ana 2006 &ldquo;Cristina defendi&oacute; el capitalismo y cuestion&oacute; otra vez el papel del FMI&rdquo;, en Clar&iacute;n (Buenos Aires) 19 de Septiembre, p. 5 </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Boron, Atilio A. 2002 Imperio &amp; Imperialismo. Una lectura cr&iacute;tica de Michael Hardt y Antonio Negri (Buenos Aires: CLACSO)</span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Chibber, Vivek 2005 &ldquo;El mito del estado desarrollista&rdquo;, en Socialist Register en Espa&ntilde;ol (Buenos Aires: CLACSO) Clar&iacute;n 2006</span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">&ldquo;Declaraciones del Presidente de Brasil: Lula dice que es viejo para ser de izquierda&rdquo;, 13 de Diciembre. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">de Schweinitz Jr, Karl 1964 Industrialization and Democracy. Economic necessities and political possibilities (Glencoe: The Free Press) </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Frank, Andr&eacute; Gunder 1964 Capitalism and Underdeveloment in Latin America: Historical Studies of Chile and Brazil (New York: Monthly Review Press) </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Gago, Ver&oacute;nica 2006 &ldquo;Am&eacute;rica Latina est&aacute; viviendo el momento de una ruptura. Entrevista a Toni Negri y Giuseppe Cocco&rdquo; en P&aacute;gina/12 (Buenos Aires) &#124;Lunes 14 de Agosto. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Garc&eacute;s, Homar. 2006 &ldquo;El socialismo del siglo XXI&rdquo; Argenpress, 31 de Enero </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Hardt, Michael y Antonio Negri, 2000 Imperio (Buenos Aires: Paid&oacute;s) </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Katz, Claudio 2004 a El porvenir del Socialismo (Buenos Aires: Herramienta) <br />Katz, Claudio 2004 b &ldquo;Argentina: burgues&iacute;as imaginarias y existentes&rdquo;, en <a href="http://www.rebelion.org/"><span style="font-size: 9pt">www.rebelion.org</span></a> 8 de Febrero <br />Katz, Claudio 2006 &ldquo;Socialismo o neodesarrollismo&rdquo;, <a href="http://www.rebelion.org/"><span style="font-size: 9pt">www.rebelion.org</span></a> 28 de Noviembre. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Kohan, N&eacute;stor 2002 Marx en su Tercer Mundo. Hacia un socialismo no colonizado (Buenos Aires: Biblos) </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Mart&iacute;nez Heredia, Fernando 2005 &ldquo;Movimientos sociales, pol&iacute;tica y proyectos socialistas&rdquo;, en En el horno de los 90 (La Habana, Editorial Ciencias Sociales) </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Monedero, Juan Carlos 2005 &ldquo;Socialismo del siglo XXI: modelo para armar y desarmar&rdquo;, en Red Voltaire, 16 de Septiembre.</span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Petras, James.2006 &ldquo;Propuesta para el nuevo orden social, econ&oacute;mico y cultural&rdquo; <a href="http://www.rebelion.org/"><span style="font-size: 9pt">www.rebelion.org</span></a> 21 de Mayo </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Puerta, Jes&uacute;s 2006 &ldquo;Socialismo y desarrollo end&oacute;geno&rdquo; en Participaci&oacute;n y socialismo, N&deg; 2, Abril-Mayo. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Regalado Alvarez, Roberto 2005 &ldquo;La izquierda latinoamericana hoy&rdquo;, Cuadernos del CEA (La Habana, Cuba) </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Rodr&iacute;guez Yebra, Mart&iacute;n 2006 &ldquo;Kirchner hizo promesas en Wall Street&rdquo; en La Naci&oacute;n (Buenos Aires) 21 de Septiembre. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Roffinelli, Gabriela y N&eacute;stor Kohan, entrevista a Samir Amin, &#39;He sido y sigo siendo comunista&#39;, en <a href="http://www.rebelion.org/"><span style="font-size: 9pt">www.rebelion.org</span></a> 27 de Septiembre. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Vald&eacute;s Guti&eacute;rrez, Gilberto.2006 &ldquo;Desaf&iacute;os de la sociedad m&aacute;s all&aacute; del capital&rdquo;. <a href="http://www.emancipaci&Atilde;&#131;&Acirc;&sup3;n.org/"><span style="font-size: 9pt">www.emancipaci&oacute;n.org</span></a>, </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana">Zibechi, Ra&uacute;l 2003 ALAI-AMLATINA, Octubre 9. <a href="http://alainet.org/listas/info/alai-amlatina"><span style="font-size: 9pt">http://alainet.org/listas/info/alai-amlatina</span></a></span><span style="font-size: 9pt; font-family: Verdana">&nbsp;</span>&nbsp;]]></description><pubDate>Wed, 06 Feb 2008 11:17:00 +0000</pubDate></item><item><title>Propuesta de investigaci&#xF3;n para la nueva convocatoria del convenio Andr&#xE9;s Bello</title><link>https://sociopolitica-romero.blogia.com/2008/020601-propuesta-de-investigacion-para-la-nueva-convocatoria-del-convenio-andres-bello.php</link><guid isPermaLink="true">https://sociopolitica-romero.blogia.com/2008/020601-propuesta-de-investigacion-para-la-nueva-convocatoria-del-convenio-andres-bello.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="left">&ldquo;La universidad y los procesos de integraci&oacute;n social&rdquo;.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="left">Tem&aacute;tica: Pensamiento integracionista contempor&aacute;neo en Am&eacute;rica Latina.</p>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="left">Proyecto &ldquo;Pensamiento latinoamericano incluyente desde la perspectiva de la Alternativa Bolivariana para las Am&eacute;ricas&rdquo;</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="left">Dicho proyecto se estructura en cuatro temas o subproyectos:</p>&nbsp; <ol style="margin-top: 0cm"><li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt"><div>La integraci&oacute;n como valor esencial del desarrollo sostenible de Am&eacute;rica Latina en la actualidad.</div></li></ol><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 18pt; text-align: center" class="MsoNormal" align="left">Hip&oacute;tesis</p><ol style="margin-top: 0cm"><ul style="margin-top: 0cm"><li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 72.0pt"><div>Las teor&iacute;as cl&aacute;sicas acerca del Estado Naci&oacute;n no permiten explicar adecuadamente los procesos de formaci&oacute;n nacional en A. Latina, y por tanto, solo a trav&eacute;s de su cr&iacute;tica y superaci&oacute;n se puede entender el proceso de construcci&oacute;n de lo nacional en A. Latina y de lo propiamente latinoamericano.</div></li></ul><li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt"><div>Viabilidad y necesidad de una teor&iacute;a critica de las formaciones nacionales y el nacionalismo en las condiciones contempor&aacute;neas de A. latina</div></li></ol>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt 18pt; text-align: center" class="MsoNormal" align="left">Hip&oacute;tesis</p><ol style="margin-top: 0cm"><ul style="margin-top: 0cm"><li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 72.0pt"><div>La formaci&oacute;n de los actores sociales latinoamericanos y las condiciones de su desarrollo no puede ser explicada desde una visi&oacute;n estatista. Dicha visi&oacute;n es constantemente transformada por din&aacute;micas sociales complejas que se propician entre regiones no coincidentes entre si(econ&oacute;micas pol&iacute;ticas y culturales) que influyen notablemente<span>&nbsp; </span>en la formaci&oacute;n de los actores sociales contempor&aacute;neos</div></li></ul><li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt"><div>Las pol&iacute;ticas de desarrollo end&oacute;geno como modelo para la inclusi&oacute;n social de los diversos actores del escenario latinoamericano.</div></li></ol>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt 18pt; text-align: center" class="MsoNormal" align="left">Hip&oacute;tesis</p><ol style="margin-top: 0cm"><ul style="margin-top: 0cm"><li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 72.0pt"><div>La participaci&oacute;n de las grandes masas en los procesos de desarrollo de su localidad, regi&oacute;n, pa&iacute;s etc. es la base que define al desarrollo end&oacute;geno como modelo de inclusi&oacute;n social.</div></li></ul><li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt"><div>Las pol&iacute;ticas<span>&nbsp; </span>de rescate de la identidad nacional como elemento propiciador de la inclusi&oacute;n social y la integraci&oacute;n latinoamericana.</div></li></ol>&nbsp; <p style="margin: 0cm 0cm 0pt 18pt; text-align: center" class="MsoNormal" align="left">Hip&oacute;tesis</p><ol style="margin-top: 0cm"><ul style="margin-top: 0cm"><li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 72.0pt"><div>El desarrollo de las identidades nacionales latinoamericanas y su promoci&oacute;n lejos de entorpecer el proyecto de integraci&oacute;n latinoamericano lo complementan y potencian.</div></li></ul></ol>]]></description><pubDate>Wed, 06 Feb 2008 10:57:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
